Ciencia para impacientes

martes, febrero 02, 2010

ENSAYA'10






La asociación para la comunicación científica y humanísticaNexociencia y la Universidad de La Rioja organizan Ensaya'10, V certamen «Teresa Pinillos» de ensayos de divulgación científica y humanística. En esta edición colaboran la Consejería de Educación, Cultura y Deporte y la Consejería de Industria, Innovación y Empleo del Gobierno de La Rioja, la Casa de las Ciencias de Logroño, la Escuela Superior de Diseño de La Rioja, la Cátedra en Innovación, Tecnología y Conocimiento, la Fundación Riojana para la Innovación, la Agencia de Desarrollo Económico de La Rioja, la Sociedad Española de Psicología Experimental y la Real Sociedad Española de Química. Tras la buena acogida que tuvieron las cuatro ediciones anteriores de este certamen de carácter bienal, que han dado lugar a la edición de tres libros recopilatorios titulados Un breve viaje por la ciencia, esta nueva entrega se lanza con la voluntad de seguir impulsando la comunicación de la ciencia y consolidar este formato breve y accesible para todo el público dentro del panorama de la divulgación científica en español.


viernes, diciembre 18, 2009

FORO ENSAYA 2009: Contar la ciencia. Contar con la ciencia.

El mundo está en continua transformación motivada por los avances de la ciencia y la tecnología. En el horizonte cercano del 2050 las nuevas fronteras entre la vida y la muerte, lo natural y lo artificial, entre otras, necesitarán ir acompañadas de un desarrollo social y una opinión pública con cultura científica que sepa asimilarlas, criticarlas y utilizarlas.

En este contexto, el pasado 20 de noviembre se celebró en la Casa de los Periodistas de Logroño la presentación del libro “Un breve viaje por la ciencia” que recoge los quince mejores trabajos presentados a Ensaya’08, IV Certamen “Teresa Pinillos” de ensayos de divulgación científica y humanística. Aprovechando esta ocasión, también tuvo lugar la mesa redonda “Contar la ciencia. Contar con la ciencia”, que contó con la asistencia de numeroso público. En la mesa redonda, dedicada a debatir los retos y oportunidades de la divulgación científica en español, participaron Pedro Campos, en representación de la Real Sociedad Española de Química; Rosario García, decana de la Facultad de Ciencias de la Universidad de La Rioja; Malen Ruiz de Elvira, periodista de El País y jurado de Ensaya’08, y Dolores Fernández, directora de la Casa de las Ciencias de Logroño.

En nuestros días, la ciencia está detrás de prácticamente todo lo que nos rodea. Noticias sobre alarmas sanitarias como la gripe A, sobre el cambio climático, sobre crisis energéticas, sobre medicamentos milagro, etc. requieren que el ciudadano disponga de información científica comprensible y rigurosa para que pueda formar su propia opinión de manera crítica. A este nivel, la divulgación y la comunicación de la ciencia adquiere un valioso papel educativo y cualquier esfuerzo en acercar la ciencia resulta inestimable. Los medios de comunicación juegan un papel esencial en este acercamiento y también la propia ciencia debe estar sujeta a su autocrítica. La mesa trató de reflejar la percepción sobre este tema, tanto desde el ámbito científico como desde el ámbito de los medios de comunicación y los museos de ciencia.

Los científicos deben enfrentarse a menudo a la pregunta “¿y esto para qué sirve?”, transmitiéndose muchas veces un mensaje de “eso es una perdida de tiempo”, tal y como señaló Pedro Campos. Además, la imagen que se presenta de los científicos en el cine y la televisión suele tener connotaciones negativas al relacionarles con el origen de peligros medioambientales, de graves amenazas víricas, o con la creación de temibles armas que acaban en manos de terroristas. La ciencia, además de argumento desfigurado para las películas más taquilleras, también es cultura y por ello, merece un espacio destacado tanto en los medios de comunicación como en los planes de estudios de la educación básica y superior. Conocer algo tan cotidiano como el funcionamiento de un microondas, por ejemplo, puede ser una experiencia muy gratificante y que estimula el gozo intelectual del ciudadano más profano.

miércoles, diciembre 02, 2009

Copenhague: La hora de los valientes

[Artículo publicado en el diario La Rioja con fecha 29 de noviembre de 2009]


Copenhague se convertirá en el principal foco de atención mundial durante los próximos días. Los principales mandatarios del planeta se reunirán del día 7 al 18 de diciembre en la capital danesa para hablar sobre cambio climático. Es hora de renovar el protocolo de Kyoto con otro acuerdo que deberá entrar en vigor a partir de 2012. También es hora de ver el compromiso real que tienen las distintas naciones en afrontar y luchar contra la crisis medioambiental que se nos viene encima.

Para que se hagan una idea del tipo de crisis a la que nos enfrentamos mencionaré tres noticias que han sido publicadas en distintos medios de comunicación durante el último mes.


Primera noticia: “El Ártico amenaza con fundirse por primera vez en quince millones de años”. Investigaciones en los sedimentos del fondo oceánico de esta región han demostrado que la parte central del Ártico ha estado permanentemente helada durante todo ese periodo. Sin embargo, la reducción de cobertura helada que se está produciendo en los últimos años hace suponer que nos quedan unos veinte veranos para ver su deshielo completo. No pregunten dónde estaba el ser humano la última vez que ocurrió este suceso. Simplemente, no estábamos.

Segunda noticia: “Las perspectivas de supervivencia de los corales se antojan tan escasas que los científicos ya han empezado a congelar muestras para salvar a estos organismos de su total desaparición”. Los científicos aseguran que la desaparición de los corales durante los próximos cien años es inevitable aún alcanzándose las mejores previsiones de reducción de emisiones de gases invernadero. Así que, al parecer, hablamos de un ecosistema entero sentenciado a muerte. Recordemos que los corales son uno de los ecosistemas que albergan mayor biodiversidad y que son refugio de multitud de peces jóvenes que no se adentran en aguas abiertas hasta alcanzar un tamaño que les haga menos vulnerables. Por si fuera poco, se estima que sirven de fuente de ingreso, alimento y protección a quinientos millones de personas a lo largo de todo el planeta.

Y tercera noticia: La concentración de gases contaminantes en la atmósfera alcanza su nivel más alto”. Según Michel Jarraud, máximo responsable de la Organización Meteorológica Mundial, dependiente de la ONU, esta tendencia conduce a los escenarios más pesimistas acerca del aumento de las temperaturas en el planeta, entre un 2’4 y un 6’4º C para final de siglo.


jueves, noviembre 05, 2009

Darwinismo popular: ¿está escrito nuestro destino?

Hace tiempo que quería escribir una entrada sobre evolución en el blog, aprovechando que estamos en el Año Darwin. El tema se ramifica de forma inquietante cuanto más indago en busca de respuestas, así que voy a empezar por una cuestión sencilla: la interpretación popular de la teoría de la evolución como la garantía, científica, de que el hombre progresará de forma indefinida. Hablo del progreso en el sentido que le daba la Ilustración (corriente intelectual de la que seguimos siendo en gran medida herederos): el avance hacia cotas crecientes de bienestar y felicidad.

>Primero me centraré en algunos ejemplos que revelan la fortaleza de esta interpretación popular. Y acabaré con una breve reflexión al respecto, mero preámbulo a un nuevo post sobre si existe o no un programa de conducta inscrito en el ser humano, un destino de tipo ético. El tema está de candente actualidad, hoy he leído dos artículos al respecto, y no me resisto a enlazarlos ahora desde aquí: Más allá del Homo economicus, glosa de una obra del Nobel de Economía Amartya Sen, Sobre ética y economía (1989), y el enlace relacionado que propone el autor de la entrada anterior, El gen altruista: la evolución nos hizo bondadosos, donde se argumenta en contra del darwinismo social al hilo de investigaciones científicas recientes, en particular la obra del primatólogo Frans de Vaal, The age of Empathy (La era de la empatía, 2009).

1. Los indicios que he encontrado de que la evolución del hombre se suele intepretar en el sentido de un continuo ir hacia mejor son, irónicamente, refutaciones. Es decir, frente a la común creencia, alguien se propone demostrarnos que en realidad vamos a peor. Primer "contraejemplo", una viñeta de Forges al hilo de la conmemoración del Año Darwin. Por si no queda clara la desolación en el rostro de Darwin, que tiene todo el aspecto de un barbudo avatar del Creador, Forges nos recuerda que hoy en día aún tenemos pendiente la tarea de erradicar la esclavitud.

Confieso que la anterior viñeta es la que me movió a pergeñar esta entrada, meses atrás. Con poco esfuerzo se pueden añadir otros "contraejemplos" más.







Este es tan popular que hasta se ha convertido en motivo de camisetas:




















Y ha dado para múltiples variantes, incluida otra del pensador ilustrado Forges:





















Otro clásico: la canción de The Kinks, Apeman (1970), cuya letra no tiene desperdicio:

Como el post resulta un tanto heterodoxo, voy a acabar citando la obra de Louis Pauwels y Jaques Bergier, La rebelión de los brujos (1970). Muchas afirmaciones contenidas en este libro y en su predecesor, El retorno de los brujos (1960), son discutibles en grado sumo y, con frecuencia, carecen de fuentes en las que apoyarse (algo básico para que puedan ser consideradas serias). Pero su invitación a desarrollar el "pensamiento lateral", la búsqueda de explicaciones en principio contrarias a las formas de razonamiento establecidas, aunque no irracionales, resulta muy estimulante. También me parecen reveladores, y a ello se debe esta referencia, los paralelismos que detectan entre ciencia y paraciencia. Antes de que me tiréis piedras (antiquísimo sistema de refutación que queda bien reflejado en Ágora) transcribo el pasaje en el que Pauwels y Bergier traducían el ambiente mental de su época respecto al darwinismo, a finales del siglo XX. Su descripción refleja el darwinismo popular, ampliamente extendido, al que alude el título de este post: la interpretación de la teoría de la evolución como una nueva religión, que predestina el futuro de la humanidad.

"Nuestros abuelos habían decretado la muerte de Dios. Pero la Trinidad resistió el golpe. Sólo cambiaron las palabras. El Padre se convirtió en la Evolución; el Hijo, en el Progreso; el Espíritu Santo, en la Historia.
Matad al Padre de una vez para siempre. Es decir, poned en duda la Evolución. Entonces, la noción de Progreso fallará por su base; perderá su valor de absoluto; se despojará de su naturaleza casi religiosa. Y, en consecuencia, la Historia dejará de ser necesariamente ascendente. Hela aquí desprovista de mesianismo, reducida a pura crónica. Quizá sea éste el verdadero paisaje, que permanecía oculto detrás de los tabúes".

2. Acabo con la prometida breve reflexión: el hecho constatable de que los seres vivos, incluido el hombre, se transforman para adaptarse al medio, a lo largo de incontables generaciones, no implica de ningún modo que estas modificaciones sean necesariamente a mejor: tal valoración, como su contraria, resulta por completo improcedente. Se trata sólo de eficacia orgánica: evitar la extinción, en última instancia.

Ahora bien, el hombre actual es más inteligente que sus predecesores, y ha superado en alto grado las limitaciones físicas del entorno. ¿No podemos afirmar objetivamente, entonces, que nuestra situación ha mejorado? Aquí es precisa una distinción; vayamos por partes.

En cuanto al control sobre el medio ambiente, y el grado de bienestar alcanzado gracias a ello, al menos en parte del mundo, los países ricos "occidentales", se trata de logros culturales, de civilización: en última instancia, un producto histórico. La Historia es obra de los hombres, y sabemos a ciencia cierta que las regresiones son posibles: los "pasos atrás" se han producido a lo largo de las épocas. La Historia no sigue una línea de progreso irreversible, y es deber de los historiadores, gremio al que humildemente pertenezco, mantenerse conscientes de esta verdad y recordarla. Creer que existen fines irremediables en la Historia conduce a interpretaciones falsas y a posturas de abandono y resignación. No conviene al pensamiento progresista esta renuncia, sino, al contrario, partir de la convicción de que la Historia se construye día a día, en cada presente, porque la hacemos todos los seres humanos, y no obedece a un mandato prefijado con carácter inexorable.

No se puede hablar de progreso, por tanto, en el plano histórico. En cuanto al plano biológico, resulta incuestionable que la inteligencia del Homo sapiens sapiens actual es superior a la de sus ancestros homínidos. Y el aumento de la inteligencia, en cuanto soporte imprescindible para los logros culturales mencionados más arriba, constituye un avance importante. Aquí hay que hacer dos precisiones. Una, que el pasado incremento de la inteligencia no garantiza un incremento futuro. Otra, que disponer de más potencial de inteligencia no garantiza que ésta llegue a utilizare, y tampoco, en principio, que se emplee en provecho de la humanidad en su conjunto.

La última cuestión nos introduce de lleno en el terreno de la ética. La libertad de elección del hombre implica que podemos comportarnos hacia nuestros semejantes, y hacia el conjunto de los seres vivos en general, de modo beneficioso o dañino. Los artículos que he recomendado al principio de este post abren una nueva puerta a la esperanza: tal vez, a fin de cuentas, el mecanismo de la evolución conduzca en última instancia al progreso humano. Si existiera una naturaleza humana, y en ésta se encontrara inscrita una tendencia a cooperar, en lugar de una tendencia a competir, podríamos recuperar la fe progresista. Las disquisiciones sobre tan trascendente asunto serán el motivo de mi siguiente post, que espero escribir antes de que concluyan este año y su efeméride.



Jesús Ruiz

Categoría: Biología, Historia

viernes, junio 12, 2009

Adiós a la factura del gas: un sueño en camino

[Artículo publicado en el diario La Rioja con fecha 11 de junio de 2009]

Imagine que a final de mes no tuviese que pagar por el uso de la calefacción. Ni por el agua caliente. Ni por la electricidad. Imagine el dinero que se ahorraría. Y todavía más, imagine que con ello le estaría haciendo un favor a su país y a todo el planeta. No estaría nada mal, ¿no? Pues no es ningún sueño. O al menos así lo piensa el Parlamento Europeo que, el pasado mayo, aprobó una nueva normativa por la cual todos los edificios construidos a partir del 2019 tendrán que ser capaces de generar la energía que consumen.

Edificios energéticamente autosuficientes, un bonito sueño pero ¿cómo conseguirlo? Pensemos. Tendrán que generar algo de energía, qué tal si probamos con paneles solares, pero, sobre todo, tendrán que gastar mucho menos. Serán edificios que estarán mejor aislados térmicamente para que necesiten menos calefacción y refrigeración, que aprovecharán la energía proveniente del interior de la tierra mediante redes de tuberías que llegarán hasta una profundidad de cien metros, que contarán con electrodomésticos mucho más eficientes que minimicen el gasto en electricidad, etc. Un sinfín de mejoras que, en realidad, ya están a nuestro alcance en la mayoría de los casos. Por poner un ejemplo, expertos alemanes de la universidad de Wuppertal han demostrado que son capaces de reducir en un 90% el consumo energético de edificios antiguos aplicando tecnologías conocidas. Y otro que nos queda más cerca, el ayuntamiento de Tudela ha concedido licencias para la construcción de chalés que usarán la energía del sol y el interior de la tierra de manera que se conseguirá un ahorro energético del 50%.

Hasta la construcción tradicional nos enseña el camino a seguir. El ministro de Energía de Estados Unidos, y Premio Nobel de física, Steven Chu hablaba recientemente de las ventajas de pintar los tejados de blanco, como siempre se construyó en el Mediterráneo, para que los edificios reflejen la mayor parte de la energía solar que reciben y se mantengan frescos. Y es que, a veces, sólo hay que recuperar las buenas costumbres. Como la de los llamados “techos verdes”, tejados cubiertos totalmente por vegetación que fueron muy frecuentes en las casas del norte de Europa. Hoy se han redescubierto sus virtudes, la combinación de tierra y plantas en las azoteas actúa como aislante térmico y absorbe el agua de lluvia ayudando al drenaje urbano, y poco a poco se ha empezado a retomar su construcción, pero esta vez en los edificios de las grandes ciudades de todo el mundo.

La eficiencia energética ofrece ventajas para todo el mundo; al consumidor, que tendrá que pagar menos; al país, que recibirá una buena ayuda en un futuro donde el petróleo y el gas natural seguirán encareciéndose; y al planeta, que verá aliviado su calentamiento global si las emisiones de gases invernadero son reducidas. Y pensemos que no es un tema menor, el consumo doméstico supone un 40% del gasto total de energía en Europa y se le considera el mayor contribuidor al cambio climático, por encima incluso del transporte por carretera.

Así que la situación es la siguiente: sabemos que estamos ante un problema importante, y tenemos gran parte de la tecnología necesaria para solventarlo, pero aplicamos esta solución con cuentagotas. Por desgracia, más de un siglo de energía barata ha conseguido que, al comprar un piso, pensemos más en el alicatado, los baños y la cocina que en las instalaciones y los materiales. Y ya sabemos lo que cuesta cambiar de hábitos, no digamos si son colectivos. De ahí la importancia de este tipo de políticas que encauzan el mercado en la línea correcta y proporcionan a las empresas un nuevo campo que explotar. De hecho, con esta nueva disposición del Parlamento Europeo se estima que se crearán unos 400.000 empleos. Muchos de ellos vendrán de mejorar las prestaciones de los edificios ya existentes, que también se verán afectados por la nueva normativa ya que deberán cumplir unos objetivos intermedios impuestos por cada estado.

Ciudades con edificios energéticamente autosuficientes que ayuden a nuestros bolsillos y mitiguen el calentamiento global, en las que podamos pasear libremente porque el tráfico actual habrá sido sustituido por transporte público, en las que al mirar al cielo contemplemos azoteas verdes y llenas de vida… en fin, ciudades menos contaminadas y más amigables con sus habitantes. Ese futuro es posible pero habrá que trabajar duramente para conseguirlo. Esta nueva normativa europea ayudará a allanar el largo y tortuoso camino que conduce al objetivo y, por tanto, es digna de ser reseñada.

David Sucunza Saenz



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