Puesto que ignoras lo que te reserva el mañana,
esfuérzate por ser feliz hoy.
Coge un cántaro de vino, siéntate a la luz de la luna y bebe pensando
en que mañana quizás la luna te busque en vano.
Quién diría que el autor de estos agridulces versos fue un científico. Así es, su nombre es Omar Khayyam, vivió en Persia hace 900 años y fue astrónomo y matemático de profesión. Y no uno cualquiera; el más célebre de su época. Entre su abundante contribución destacan varios tratados de geometría y álgebra y la reforma del calendario musulmán, obra que realizó en el año 1079.
Sin embargo, los logros científicos pronto quedan superados y olvidados y si hoy le recordamos es gracias a su poesía, recopilada en el poemario Rubaiyat. En él, canta a los placeres sutiles, en especial al vino y el amor, con la melancolía del sabio que ha comprendido lo pronto que se desvanecerán. Aquí hay otro ejemplo:
El vasto mundo: un grano de polvo en el espacio.
Toda la ciencia de los hombres: palabras.
Los pueblos, las bestias y las flores de los siete climas: sombras.
El resultado de tu meditación perpetua: la nada.
David Sucunza
Categorías: Historia, Matemáticas, Astronomía






Blog
10 comentarios:
Bellas palabras las de este sabio y poeta que encierran un terrible pesimismo y materialismo, tan de moda en nuestros días. Consume y contempla, nos dice.
El goce inmediato no puede tener cualquier precio. Nuestros actos o pasividad no son vanos sino que crean consecuencias que perduran y nos sobreviven.
Un pesimismo y apatía tan descarada solo esconden una profunda ingratitud hacia la vida.
Con todos mis respetos, creo que sería mejor que este sabio se hubiese concentrado en la ciencia como debería hacer este espacio.
Un saludo.
Lo siento pero no entiendo el comentario anterior. No se que tiene que ver la poesía de Khayyam con el materialismo a que hace referencia.
En cualquier caso, es cierto que Rubaiyat ha sido criticado por su hedonismo exacerbado y su pesimismo. Sufrió críticas mientras vivió el autor y luego las ha seguido recibiendo durante 900 años. Por fortuna para los que apreciamos a Khayyam (es uno de mis poetas preferidos), no han sido suficientes. Algo tendrá para que 9 siglos de críticas no hayan bastado para que cayese en el olvido.
En cuanto a la sugerencia final, este blog no ha dejado de hablar de ciencia en ninguna de sus entradas. Esperemos poder seguir en ello.
Al igual que no todo lo que hace un panadero en su vida no son panes, no todo lo que hace un científico en la suya es ciencia. Me reafirmo en todo lo dicho.
Pero vallamos por orden:
aunque es fácil encontrar muchas entradas de Khayyam y materialismo cito de la wikipedia en lengua española:
” Los Robaiyyat fueron expurgados y fijados por Sadeq Hedayat (1903-1951) escritor iraní, quien nos habla de Jayyam (Khayyam) desde dos vertientes: como filósofo y como poeta En el primero nos dice que era un filósofo materialista, pesimista y escéptico. Según Jayyam la naturaleza ciega y sorda continúa el ciclo: el cielo está vacío y no atiende a los gritos de nadie. Su pensamiento está empapado de tristeza, pena, inexistencia y muerte.“
Elocuente.
Este autor ha sido criticado y lo seguirá siendo independiente de la belleza de sus palabras y el valor de sus invenciones, por motivos obvios.
Agarrar botella (en sentido real o figurado) y ponerse a mirar a la luna (o estar en ella) no me parece buena filosofía, y es esto y el descarado mensaje pesimista lo que me molesta de este autor.
La realidad puede ser terrible o no, pero desde luego escapar de ella no la cambia. El preocuparse de sus semejantes y luchar por algo mejor me parecen mas apropiados que el lamentarse y transmitir un mensaje negro, por muy adornado que este, lo primero si perdura, llena y da sentido. Todo esto creo que es un paso conceptual que a este autor le faltó por dar en su filosofía, no en su vida que fue mucho más fértil.
Por otro lado el que una idea permanezca o no, no es porque sea buena o mala, los planteamientos radicales propios de edades medievales florecen en nuestros días. No simplifiquemos.
Sin quitar el merito que este tiene, hay grandes pensadores que perduran, otros que no, esto es por motivos históricos, de vencedores y vencidos mayormente.
En cuanto a la adecuación del texto al lugar, no soy quien para decir si debe o no debe estar aquí siendo de la opinión de que más vale que sobre que no que falte, pero modestamente me parece inadecuado y tendencioso.
Analicemos:
De los cuatro párrafos incluyendo las poesías solo el segundo habla del carácter científico del autor, un 25%, le vamos añadir el 25% del 25% por la línea segunda del segundo poema un 6% que da un total de 31% de ciencia, podría valer muy raspado si no fuese por lo siguiente:
El segundo párrafo no explica nada sobre la confección del calendario o sobre cualquiera otra de sus invenciones, dejando muy aparte comos y porqués, esenciales en cualquier texto científico o periodístico, en los que no soy ningún experto.
El tercer párrafo definitivamente deja el carácter científico del articulo muy en segundo plano en propias palabras del autor: “Sin embargo, los logros científicos pronto quedan superados y olvidados” y se continua con lo que ya el párrafo inicial anunciaba , un canto a las “bondades” de la literatura y filosofía de Khayyam. Creo que al autor le han traicionado sus propios gustos, el espíritu melancólico y romántico del propio Khayyam quizás, hablándonos de lo bien que monta en bicicleta el panadero (no mejor que un ciclista) en un foro más bien orientado a la masa y levadura, creo yo.
En fin sobre gustos no hay nada escrito, pero mala filosofía has ido a defender Sucun, como para recordarle sus versos a alguno de sus fans si un día te lo encuentras en la cuneta.
Un saludo.
Anónimo: demasiada palabrería (por no hablar de las faltas ortográficas y la falta de estilo) para no aportar prácticamente ningún argumento de valor.
Pienso que el pesimismo existencial no merece alabanzas —seguramente tampoco las busca—, pero el lamento por la miseria terrenal, cuando es sincero, me parece digno de un hondo respeto. A mi juicio, lo que se reinvindica con este artículo es la humanidad de la ciencia y del científico. Ya que señalas al (posible) espíritu melancólico y romántico de Sucun como motivo de su opinión, (buen ejemplo de argumento ad hominem), yo me voy a permitir otro del mismo pelo: tu superficialidad y tu dogmatismo. Estos dos elementos deberían ser ajenos a la ciencia, dicho sea de paso.
Aprovecho para recordar algo que debería de ser obvio: este espacio existe únicamente para que los autores manifestemos en él nuestras opiniones. Los comentarios son bien recibidos, y las críticas razonables —y bien construidas— también, pero si alguien quiere usarlo como trampolín de sus propias opiniones, ahí está el link de Blogger, donde uno puede hacerse gratuitamente su propio espacio.
Me da la sensación de que no sabemos (y digo sabemos) discrepar con respeto. Y eso me lleva a otro mal bastante común, el de defender una idea propia desacreditando la del oponente, incluso al oponente mismo. Hemos perdido el gusto por aprender cosas nuevas y lo único que nos importa es ganar la discusión.
Disculpa mis faltas de ortografía, de estructura y de estilo (no creo que sea para tanto), no vivo de escribir, ni busco alabanzas por ello.
Un pastor analfabeto puede ser un pozo de sabiduría y un erudito de la lengua un perfecto cretino. No creo que esto haga nuestras ideas más o menos validas, por lo que opino que es un tema que deberíamos dejar aparte.
El calificar mis ideas de palabrería (palabras vanas y ociosas) me suena a político en campaña, ahora me tocaría decir a mi que las tuyas más.
Creo que decir que uno se ha dejado llevar por su espíritu romántico al escribir un texto con el 50% constituido por poemas de contenido filosófico existencial cuando se pretendía hacer un texto científico, tiene poco de argumento “ad hominem”. En cuanto a los sí, por ti reconocidos argumentos para desacreditar mi persona y así mis ideas (“ad hominem”) puede que me prejuzgues. Mo es superficial el tema que trato en esta ocasión, y puede que sea aún mas romántico y melancólico que el autor. No veo nada malo en ello.
Gracias por darme la razón al decir que este espacio no debería ser trampolín de opiniones propias, incluidas las existenciales, eso es parte de lo que llevo queriendo decir hace rato, pero creí que como el articulo abordaba estos temas se habría la puerta para expresar las ideas al respecto.
Por otro lado en ningún lado he leído que hubiese exclusividad de escribir parar los autores, ni se me ha pedido contraseña alguna parara escribir estas líneas. Creí que al ser un espacio de divulgación era un espacio abierto a todos, y no una torre de marfil para científicos que hacen oídos sordos a aquellos a los que pretenden adoctrinar sobre ciencia y solo sobre ciencia, añado y subrayo.
Un saludo.
Ya que soy el autor de la entrada, me gustaría acabar esta discusión que se está alargando demasiado y volviendo bastante acre. Partiendo del hecho de que no se puede acertar siempre ni gustar a todo el mundo, acepto las críticas pero en este caso no las comparto. Sigo creyendo que mi última entrada es válida para un blog de este tipo.
Si anónimo cree que ha desperdiciado un valioso minuto de su vida leyendo una entrada que no lo merece, le pido disculpas. Desde luego, mi intención al escribir en este blog es siempre encontrar temas que resulten interesantes y atractivos para nuestro creciente número de lectores aficionados a la ciencia.
Respecto al significado de Rubaiyat, no añadiré más a lo dicho. Lo obra poética de Khayyam se defiende sola. Así que recomiendo su lectura, no es un poemario extenso, para que cada cual saque sus propias conclusiones.
Omar Jayyam escribió un tratado de álgebra en el que designó la incógnita con la palabra árabe shay (cosa). Una copia de este tratado llegó a la Escuela de Traductores de Toledo donde la tradujeron al latín y la palabra shay se transcribió como "Xay". De ahí, con el tiempo, quedó sólo la x. Es decir Omar Jayyam es el responsable indirecto de que la incógnita se llame x.
¡Ah! Se me olvidaba. Hay una novela de Amin Maalouf titulada Samarcanda, donde cuenta la vida de Omar Jayyam. La recomiendo,
PARA LA MAYORIA NO ENTENDER A KHAYYAM ES FACIL PUES NI SIQUIERA SE ENTIENDEN A SI MISMOS, LA SABIDURIA NO SE PUEDE ESCONDER AL IGUAL QUE LA IGNORANCIA.
Y COMO BIEN ESTA DICHO: LA INTELIGENCIA ES EL BIEN QUE DIOS HA DADO MAS EQUITATIVAMENTE PUES TODO EL MUNDO PIENSA TENER LA SUFICIENTE.
ANTES DE CRITICAR CONOCER PERO ANTES DE CONOCER PENSAR PALABRAS SIMPLES PERO DE COMPLEJA APLICACION
CRITICAR SIN PENSAR ES FACIL, AQUI HA PASADO PUES SI NO SE CONOCE LA OBRA DE KHAYYAM SE COMETE ESE ERROR. AL QUE DIJO QUE KHAYYAM DEBERIA HABERSE QUEDADO SOLAMENTE CON LA CIENCIA LO APLAUDO PERO SOLO SI SU OBRA ES MEJOR.
A SI EL ES UN ANONIMO LO CUAL ME RECUERDA LA FRASE: "LA INTELIGENCIA ES EL BIEN QUE DIOS HA DADO MAS EQUITATIVAMENTE PUES TODO EL MUNDO PIENSA TENER LA SUFICIENTE".
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