Ciencia para impacientes

viernes, diciembre 28, 2007

Mendeléiev: Un breve homenaje en el centenario de su muerte (III)

“No busquéis la inteligencia ni la apariencia exterior. Elegid por compañeros el corazón y el trabajo”

Dimitri Ivánovich Mendeléiev

Fotografía de la boda de Ana Popova y Dimitri Ivánovich Mendeléiev celebrada en San Petersburgo el 22 de abril de 1882. Mendeléiev tuvo tiempo de hacer actividades muy diversas y su vida está llena de aventuras. Montó en globo para estudiar un eclipse total de Sol el 19 de agosto de 1887 e hizo un viaje a EE UU en 1877, del que escribiría “En América se preocupan por extraer la mayor cantidad posible de petróleo, sin tener en cuenta el pasado ni el porvenir ni la manera mejor, más razonable de proceder. Actúan según el interés del momento y sobre la base de las conclusiones inmediatas” –y de esto hace más de 100 años. Pero sin duda, su mayor aventura fue la de enamorarse de Ana Popova, de 17 años de edad, cuando él, casado y con dos hijos, tenía 42 años. Así describía Mendeléiev a su joven amor: “Ana era una joven alta y esbelta, de andar gracioso, con gruesas trenzas doradas, que llevaba modestamente anudadas sobre la nuca con lazos negros, que sentaban muy bien a su hermosa cabeza. Pero lo que tenía más bonito eran sus grandes ojos claros, con su expresión seria de persona mayor en un rostro de óvalo infantil, con mejillas rosadas y cejas bien pobladas. Su voz era dulce y muy agradable”.


Mientras que Ana veía así al profesor de Química: “Andaba rápidamente, inclinando hacia delante, como si surcase las olas, los cabellos flotando. A pesar de su aire impresionante y majestuoso, todo el mundo le sonreía. […] Se distinguía de los demás como un águila que se hubiera introducido en un gallinero o un ciervo salvaje en un rebaño de animales domésticos”. Pero este amor era imposible en la rusa imperial de finales del siglo XIX. Durante cuatro años Mendeléiev sufrió y enloqueció de amor. Su mujer siempre se negó a concederle el divorcio. Ana, atormentada, decidió poner tierra de por medio y se marchó a Roma. Mendeléiev estaba destrozado. Cayó enfermo. Próximamente tenía un congreso en Argel, al que iría en barco, y decidió suicidarse durante la travesía. “Por el camino quería tirarme al mar desde la cubierta del barco”. Afortunadamente, le confió su dramático plan a su amigo Beketov, junto con su testamento y algunas cartas para su joven amor. Éste, preocupado por la suerte de su amigo, corrió a suplicarle a la mujer de Mendeléiev que le concediera el divorcio. Ella, ante la dramática situación y tras una buena compensación económica, accedió finalmente. Mendeléiev, al enterarse, cambió de rumbo y fue al encuentro de Ana a Roma, donde se prometieron en matrimonio. Ambos se casaron poco más tarde, el 22 de abril de 1882, en San Petersburgo. El zar Alejandro III dijo cuando acusaron a Dimitri Ivánovich de bígamo según la ley de la iglesia ortodoxa que no reconocía el divorcio: “Mendeléiev puede tener dos esposas, pero yo únicamente tengo un Mendeléiev”. El amor entre nuestros dos protagonistas duró hasta el final de sus vidas.

En inverno de 1906, Mendeléiev enfermó de una gripe que le afectó los pulmones. En enero de 1907, la enfermedad empeoró al salir de casa para ir a la Oficina de Pesas y Medidas, para atender personalmente al Ministro de Comercio e Industria que iba de visita oficial. El 2 de febrero de ese mismo año y mientras escuchaba un pasaje de Viaje al Polo Norte de Julio Verne, su autor favorito, moría en su casa de San Petersburgo a los casi 73 años de edad. Pocos días después, le enterraban en el cementerio Volkovo, al lado de las tumbas de su madre Maria Dimitrievna y su hijo Vladímir. El frío era tan intenso que los trabajadores sólo pudieron escribir su nombre en la lápida. En su funeral, los antiguos estudiantes de la Universidad de San Petersburgo enarbolaban una gran Tabla Periódica, como símbolo de su inmortalidad, en la que Dimitri Ivánovich Mendeléiev vive para siempre. En su lápida, aún hoy, sólo aparece escrito su nombre. Alguien comentó: “sobre una tumba como ésta no se podía poner otra cosa”.

Para saber más:

En la web:

[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Dimitri_Mendeleyev

[2] http://web.educastur.princast.es/proyectos/fisquiweb/Mendeleiev/BioMendeleiev.htm

Libro recomendado:

Pascual Román Polo, El profeta del orden químico. Mendeléiev. Editorial Nivola, Tres Cantos, 2002.



Javier García Martínez

Categoría: Historia

viernes, diciembre 14, 2007

10 razones para que investigadores españoles en el extranjero no vuelvan

[Texto escrito por Javier Sáez Castresana y publicado en Forum Libertas con fecha 16 de noviembre de 2007]

Quince años de políticas variopintas para captar "cerebros", y España sigue sin garantizar a éstos una continuidad en su país.


El ministro de Sanidad y Consumo, Bernat Soria, en una visita realizada a Suecia hace un mes se reunió con más de 30 investigadores españoles en el Instituto Karolinska de Estocolmo, un prestigioso centro de investigación biomédica que además ejerce como una de las universidades médicas más grandes y célebres de Europa.

El ministro esbozó el proyecto de retorno de investigadores españoles que está diseñando el Ministerio de Sanidad y Consumo.

Hay varias razones por las que aconsejo a estos científicos que no regresen precipitadamente a España si la única causa para tal regreso fuera la propuesta del ministro. No obstante, conviene antes hacer un poco de historia.

En el año 1992 se lanzaron por vez primera los “contratos de reincorporación de investigadores postdoctorales a España”. También se hizo una llamada a los mal denominados “cerebros” para que regresaran a la patria a hacer investigación.

Muchos regresaron convencidos de que el país se abría a la contratación de investigadores. No fue así. Los contratos duraban tres años como máximo, y sólo si el director de investigación al que se adscribían tenía un proyecto de investigación concedido.

Cuando dejaba de tenerlo, el “cerebro” pasaba al paro. Y si el director disponía de otro proyecto varios meses después, el “cerebro” era recontratado. Esta situación acabó con la paciencia de muchos, que abandonaron definitivamente la investigación, ya que tras sumar los tres años de contratación total pasaban directamente al paro al no haber sido diseñado un plan de plazas de investigadores en las universidades o en el CSIC.

Otros “cerebros” que regresaron a España, fueron contratados en alguno de los hospitales del Sistema Nacional de Salud. Para ello, el hospital pagaba una parte y el Fondo de Investigación Sanitaria el resto.

Así durante 6 años, con un salario bastante bajo, escasamente superior a los 1000 euros al mes. Hace un par de años estos investigadores, han finalizado sus contratos: algunos han sido recontratados a bajo sueldo por el propio hospital y otros han pasado al paro. Varios abandonarán la investigación si encuentran un trabajo mejor.

Hace pocos años se diseñó el plan de contrataciones Ramón y Cajal, como una mejora de los contratos de reincoporación de 1992. Ahora duran cinco años y no dependen de que el director de investigación al que el “cerebro” se adscribe tenga o no un proyecto de investigación concedido en un determinado momento, ya que la financiación se concede directamente al investigador contratado, al “cerebro”.

En breve iremos viendo cuál es el futuro de estos investigadores: ¿serán verdaderamente contratados por las universidades, el CSIC u otros centros de investigación cuando el MEC deje de pagar los contratos Ramon y Cajal? ¿Se han creado plazas específicas para ellos?

¿Existe un modo de valorar su carrera profesional? Nadie responde con claridad a estas preguntas en la administración. Si algunos encuentran empleo será por el buen hacer de su propia universidad o de otra, pero las garantías de que todos aquellos que han trabajado correctamente encuentren empleo son mínimas.

España no ha profundizado a nivel político sobre la importancia de la investigación científica en términos de contratación de personal. Los políticos hablan mucho de investigación, tal vez demasiado, pero no concretan cómo hay que financiar los recursos humanos, verdaderos agentes activos de la investigación.




Tras 15 años de políticas variopintas para la captación de “cerebros de investigación” España sigue sin garantizar el futuro de éstos una vez en su tierra.

Paso a dar diez razones (hay muchas más) para aconsejar a las nuevas promociones de científicos postdoctorales españoles que sigan en sus puestos mientras puedan y sólo regresen si no hay más remedio y amarrando todos los cabos posibles, porque, de otra manera, con la simple confianza en el gobierno de turno, no prosperarán ni laboral ni científicamente.

1. España no ha diseñado una carrera científica. Los “cerebros” que retornen han de saber que las universidades les contratarán como docentes, despreocuparándose, en general, por sus quehaceres investigadores, exigiéndoles únicamente el cumplimiento de la docencia. Sólo el CSIC ha diseñado una carrera científica. Los investigadores que llegan del extranjero son, por ello, difícilmente contratables en la universidad, o en hospitales si realizan investigación biomédica. Además la promoción posterior es inexistente.

2. Oposiciones frustradas a plazas en la Universidad . Quienes sólo se hayan dedicado a investigar, y no a enseñar formalmente, no podrán opositar a puestos de profesor titular o catedrático, por mucho curriculum vitae que lleven a sus espaldas, ya que la función docente documentable, por escasa o inexistente, les impedirá ser incluso baremados como candidatos a tales puestos por parte de la actual ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación).

En otras palabras, España trata a este colectivo como “investigadores no docentes”, aunque se pasen la vida enseñando cómo investigar y dando conferencias con sus novedosos resultados.

En nuestro país un premio Nobel no llegaría a catedrático si sólo hace investigación y no da clases de alguna asignatura de licenciatura. Y esta norma se ha seguido al pie de la letra durante décadas, por no decir siglos, a fin de introducir en el sistema a mediocres “docentes no investigadores”, impidiendo la entrada de investigadores de calidad que podrían en poco tiempo adaptarse a la docencia y contribuir con su investigación a incrementar el nivel de producción científica de nuestras universidades.

3. Exceso de carga docente. La carga docente en la universidad es habitualmente pesada y tediosa, y los “cerebros” que se encuentran en el extranjero, en general, desean investigar. Al regresar a España, si se les explota excesivamente con la docencia, suelen rebelarse y los problemas comienzan. Por otra parte, si no se les da ninguna carga docente se encuentran en la situación descrita en el punto anterior, lo cual a la larga podría ser peor, cuestionándose incluso desde la propia universidad si tal o cual “investigador no docente” debe continuar en el puesto que ocupa.

4. Dificultad para formar un grupo investigador. Aún cuando encuentren un puesto como investigadores en algún instituto de nueva creación o en algún centro del CSIC, que no en la universidad, los “cerebros” tendrán muy difícil formar su propio grupo de investigación al estilo del que ellos conocen en otros países, ya que, en general no recibirán personal adscrito bien formado, sino, a lo sumo algún becario para hacer la tesis doctoral bajo su dirección y después abandonar el grupo. Esta realidad no mejora con el tiempo, sino que se cronifica y año tras año logra minar la ilusión científica de gran número de investigadores de nuestro país.

5. Escasa o nula financiación básica. España no otorga, ni siquiera a sus mejores investigadores, una mínima cantidad de dinero anual para poder investigar. Es cada jefe de grupo quien debe solicitarlo al Ministerio, explicando en largos y tediosos documentos lo que quiere hacer, lo que ha hecho en el pasado, su historial de publicaciones científicas, etc.

En estos menesteres gasta el “cerebro” la mayor parte de su energía, sin ayuda de personal de secretaría de ningún tipo, lo cual le hará sentir que pasa demasiado tiempo pegado al ordenador y no pensando precisamente en experimentos científicos sino en cómo conseguir el dinero que necesita para realizar su propio trabajo.

¿Saben Vds. de algún otro trabajo en que se trabaje para conseguir el dinero con el que hay que comenzar a trabajar? ¿Y si a pesar de todo no se consigue? Así es la vida del investigador universitario. Cualquier ingeniero que hace investigación, sin embargo, por estar asociado a empresas patrocinadoras, puede plantearse objetivos más concretos, ya que existe una mínima financiación estable, consiga él dinero o no.

6. Exceso de burocracia en los procesos de investigación. La propia institución de investigación, sea el CSIC o las universidades, por un exceso de burocratización y sin mala fe en muchos casos, o con mala fe en otros, puede llegar a impedir al investigador que realice parte de esas peticiones económicas a las agencias de financiación, así como la entrada de becarios o el establecimiento de colaboraciones científicas con otras instituciones. Sin entenderlo, por tanto, no es raro que el investigador sienta que la propia institución donde trabaja no le facilita, sino lo contrario, su labor de búsqueda de financiación y personal adscrito bajo su dirección.

7. No se contratan investigadores fuera de los puestos de funcionarios: profesores titulares o catedráticos. Normalmente en España se dirige un grupo de investigación o se hace la tesis en él, para luego abandonarlo. No hay forma de contratar a un postdoctoral con experiencia que no quiera dirigir un grupo. Las “capas intermedias” no existen. No hay dinero para contratar a personal cualificado de forma permanente.

Esto supone un gran riesgo para los laboratorios: los directores no disponen de gente cualificada y ven con tristeza cómo ellos mismos van quedando desfasados de lo que un día hicieron. La calidad de la investigación de sus grupos puede ir disminuyendo progresivamente.

8. La productividad científica no se ve recompensada en España. Sólo se evalúa desde el Ministerio el crecimiento curricular de los profesores funcionarios (profesores titulares y catedráticos). El resto de profesores españoles son injustamente olvidados, produzcan lo que produzcan, incluso si producen más o mejores resultados que algunos de los profesores titulares y catedráticos. Simplemente no se les pagará nada extra por ello. Y si producen poco, tampoco se les penalizará.

9. Falta de personal técnico o de apoyo. Lo normal es que el investigador haga todo lo que tiene que hacer él solo: pedir fondos, rellenar folios y folios cada año con solicitudes, justificaciones, inventarios, facturas; buscar bibliografía publicada, escribir artículos dominando los programas informáticos existentes para ello; hacer fotografías o dibujos explicativos para incorporar a las publicaciones (hay que ser casi un experto del Photoshop o programas similares); dirigir a los becarios predoctorales de su grupo de investigación; atender las cuestiones que vengan de su Facultad o centro de investigación…

En fin, poco tiempo le queda para investigar (pensar, discutir con otros, releer temas de contraste) con serenidad. El investigador español pierde mucho tiempo por no disponer de ayuda suficiente a nivel de secretaría fundamentalmente.

10. Un conjunto de diferentes razones como las líneas de investigación prioritarias cambiantes cada poco número de años; la baja consideracion social, laboral y económica del investigador; la injusticia curricular que normalmente ha desfavorecido a quienes eran originales, inteligentes y sabían hacer sin dar demasiada lata; las célebres y nuevas inhabilitaciones a priori, según las cuales no se permite solicitar dos proyectos a la vez como investigador principal, perdiéndose los dos sistemáticamente al solicitarlos incluso por error; y muchas otras razones me obligan a recordar a estos jóvenes investigadores que el científico en España difícilmente puede llegar a realizar una investigación seria, competetitiva y con utilidad.

Además se cronifica como un ser en minoría de edad, bajo salario, becario permanente, sin fijeza en el trabajo, a la caza constante de dinero para investigar, finalizando todo ello casi siempre en la génesis de un ser desanimado, con pérdida de autoestima, por no decir solitario, taciturno, cansado de la vida (de la profesional al menos).

Pero muchos siguen adelante: el científico no sólo investiga por vocación, o por gusto, o por obligación desde instancias superiores (aunque nadie le obliga, ciertamente), sino también y sobre todo si lleva años investigando, por voluntad cajaliana con el convencimiento de que, a pesar de los obstáculos que el sistema español de ciencia y tecnología le pueda poner, unidos a los creados por su propio lugar de trabajo, él tiene una misión en esta vida y, humildemente, tiene que llevarla a cabo.



Javier Sáez Castresana dirige la Unidad de Biología de Tumores Cerebrales en la Universidad de Navarra. Ha trabajado anteriormente en el Instituto Karolinska (1988-1990), la Universidad de Harvard (1990-1992), y el CSIC (1992-1997).

Categoría: Ciencia, Política

martes, noviembre 13, 2007

Mendeléiev: Un breve homenaje en el centenario de su muerte (II)

“La razón no es enemiga del corazón, le sirve de ojos. No deis nada por los ojos, ni por los más dulces, ni por los más tiernos; pero por el corazón, dadlo todo. No busquéis la inteligencia, ni la apariencia exterior: elegid por compañeros el corazón y el trabajo”.

De la carta que Mendeléiev escribió a sus hijos Vladímir y Olga en 1884, tras su segundo matrimonio.


Versión de la Tabla Periódica de los elementos que aparece en el sello “Tabla Periódica de elementos de Mendeléiev” que emitió el 2 de febrero de 2007 el Servicio de Correos español para conmemorar el centenario de la muerte del químico ruso. En ella destacan cuatro huecos correspondientes a los cuatro elementos que aún no se habían descubierto cuando Mendeléiev propuso su Tabla Periódica (1869) y cuya existencia y propiedades predijo con gran precisión.Pocos años más tarde, en 1865, y con sólo 31 años, Mendeléiev fue nombrado profesor de Química de la Universidad de San Petersburgo. Conservamos las impresiones de los alumnos que tuvieron la fortuna de asistir a sus clases. Uno de ellos comentaba: “Siendo yo estudiante en 1880, luchaba a brazo partido, como todos mis compañeros, para entrar en el anfiteatro en que Dimitri Ivánovich daba los cursos ¿Quién no lo recuerda? […] Una poderosa voz de barítono, una dicción maravillosa, hermosos gestos muy expresivos, muy personales, un estilo muy original, tan pronto lento, tan pronto rápido, obedeciendo al vuelo armonioso de su espíritu, aquello impresionaba al auditorio y el anfiteatro de Mendeléiev estaba siempre lleno”.
Unos años más tarde, en el curso 1890-1891, se produjeron algunos altercados debido a los intentos de los estudiantes de democratizar la Universidad. En cierta ocasión en la que la policía había rodeado la Universidad y para evitar males mayores, Mendeléiev se ofreció a llevar las demandas de los estudiantes ante el Ministro de Instrucción Pública. Éste se negó a admitir ninguna de las demandas que el ilustre profesor había llevado ante él. Inmediatamente, Mendeléiev presentó su dimisión como catedrático de Química por el compromiso que había adquirido con los estudiantes y que no pudo satisfacer.


El 3 de abril de 1890 el aula en la que enseñaba Mendeléiev estaba llena. Era su último día como profesor de la Universidad de San Petersburgo y nadie, estudiante de Química o no, quería perderse la última clase del profesor de Tobolsk. Afortunadamente, alguno de aquellos estudiantes tomó nota de aquellas palabras que ahora traigo hasta aquí. Esto es lo que decía Mendeléiev: “He conseguido una libertad interior. No hay nada en el mundo que tema decir. Nadie ni nada puede hacerme callar. Es un buen sentimiento. Es el sentimiento de un hombre. Quiero que vosotros tengáis también este mismo sentimiento –es mi responsabilidad el ayudaros para que logréis esta libertad interior. No se trata de descerrajar la puerta del templo y arrancar la cortina detrás de la que se ocultaría la verdad. No hay nada, eso son fábulas, palabras vacías. No existe nada semejante, no hay cortina. La verdad no está oculta a los hombres, está entre nosotros, esparcida por el universo”.

Sin duda, la gran contribución de Mendeléiev es la Tabla Periódica cuyos elementos siguen estudiándose ordenados en grupos y periodos en los colegios de todo el mundo. Hoy la Tabla Periódica es protagonista de clases de ciencias, laboratorios, libros de Química, e incluso logotipos, camisetas y ahora sellos de correos. Como tantas cosas en la vida de Mendeléiev, el descubrimiento de la Tabla Periódica fue también algo extraordinario. De hecho, en palabras del propio Mendeléiev: “En un sueño, vi una tabla en la que todos los elementos encajaban en su lugar. Al despertar, tomé nota de todo en un papel”. Esta visión ocurrió tras tres días con sus noches tratando de ordenar los elementos en familias de acuerdo a sus propiedades químicas. Para ello utilizó tarjetas que utilizada como cartas, juego al que era muy aficionado, en lo que podríamos llamar una versión química del solitario. Vencido por el cansancio, al cerrar los ojos, todo aquel galimatías cobró sentido en su cabeza.

Anteriormente, se habían propuesto otras tablas periódicas, en general menos completas o con errores importantes; pero la razón por la que todo el mundo reconoce a Mendeléiev como padre de la Tabla Periódica es que se dio cuenta de que algunos elementos aún no se habían descubierto y que por lo tanto era necesario reservar un sitio para ellos. Este pensamiento genial se destaca en la versión de la Tabla Periódica de este artículo y que aparece en el sello que el Servicio de Correos emitió el 2 de febrero de 2007 para conmemorar el centenario de la muerte del gran químico ruso. Pero Mendeléiev no se quedó ahí, sino que dio un paso de gigante cuando predijo con gran precisión las propiedades de los elementos que aún no se habían descubierto. Poco después, en 1875, el químico francés Paul Émile Lecoq de Boisbaudran descubría el galio, uno de los elementos que Mendeléiev había predicho. Este hecho sirvió para confirmar la teoría de la periodicidad de los elementos del químico ruso. Pero había un problema. A pesar de que las propiedades que Mendeléiev había adelantado para este nuevo elemento coincidían con gran precisión con las propiedades que el químico francés había medido, la densidad experimental era de 4,7 g/cm3 muy inferior a los 5,9 g/cm3 que había predicho Mendeléiev años antes. De nuevo, nuestro protagonista dio muestras de su carácter impetuoso y publicó que su teoría era correcta y el francés debía estar utilizando una muestra impura del nuevo elemento. Esto molestó profundamente a Lecoq de Boisbaudran quien repitió sus medidas para desmentir al ruso. Pero no estaríamos ahora hablando de Mendeléiev sino fuera un verdadero genio; las nuevas medidas dieron exactamente los 5,9 g/cm3 predichos por el padre de la Tabla Periódica.

Para saber más:

Primera parte

En la web:

[1] http://es.wikipedia.org/wiki/Dimitri_Mendeleyev

[2] http://web.educastur.princast.es/proyectos/fisquiweb/Mendeleiev/BioMendeleiev.htm

Libro recomendado:

Pascual Román Polo, El profeta del orden químico. Mendeléiev. Editorial Nivola, Tres Cantos, 2002.



Javier García Martínez

Categoría: Historia

lunes, noviembre 05, 2007

Los otros pilares de la tierra

Las termitas son unos seres sorprendentes. Entre otras llamativas características, estos insectos viven en colonias que pueden alcanzar los dos millones de individuos y cuentan con especies que, en las áridas sabanas de África y Australia, construyen montículos de tierra de entre dos y seis metros altura y de hasta mil metros cúbicos de volumen que les sirven como confortables nidos termorregulados.

Otro dato que puede sorprender a más de uno es que todas las acciones que realizan estos minúsculos animales están programadas genéticamente. Su sistema nervioso no está lo suficientemente desarrollado como para tener la facultad de aprender y, por tanto, no son capaces de adaptar su patrón de conducta a una situación dada. Se limitan a responder a los estímulos que reciben del exterior con la solución indicada en su código genético. Pero entonces, ¿cómo se las apañan para construir sus mastodónticos nidos?

En el recomendable libro Cómo el Homo se convirtió en Sapiens del catedrático de Ciencia Cognitiva sueco Peter Gärdenfors se puede encontrar la explicación:

“Otro ejemplo intrincado lo constituye el modo como las termitas construyen sus montículos. Se trata de estructuras complejas con muchas bóvedas y pasadizos. No obstante, no hay un arquitecto que diseñe la planta ni un capataz que esté al mando de la obra. Las termitas no tienen “ilustración” alguna de lo que están haciendo. Ruedan sus masas de barro que, desde el principio, se colocan al azar. Las bolas de barro o arcilla contienen una fragancia que es irresistible. A las termitas les gusta dejar sus bolas donde la fragancia es más fuerte. En realidad, esto es lo único que las guía.

Lo que sucede entonces es interesante. Una bola que ya está en el suelo desprende un olor más fuerte, con lo cual las bolas nuevas se colocan la más de las veces sobre las antiguas. De este modo, surgen pequeños pilares de barro; pero si dos pilares se acercan, el olor del otro afecta a la termita que está a punto de poner una bola al lado, lo que significa que dicha bola acaba colocada un poco más cerca del otro pilar. Cuanto más se elevan los pilares, más se influyen entre sí. Como resultado, comienzan a inclinarse cada uno hacia el otro, y pronto las termitas han construido un arco sin pretenderlo. Un arco es seguido por otros, y tras un número enorme de bolas de barro, se ha desarrollado la forma gótica del montículo. Las termitas observan un único principio: pon tu bola de barro donde la fragancia sea más fuerte. Las leyes físicas del mundo circundante hacen que el resultado sea un montículo de arquitectura sofisticada que proporciona una protección conveniente a sus constructoras.”

Una vez más, la vida nos maravilla con su economía de medios: un único mecanismo relativamente simple es capaz de generar un producto de alta complejidad.


David Sucunza Sáenz

Categoría: Ciencia, Biología, Ecología

miércoles, octubre 24, 2007

Un breve viaje por la ciencia

Queridos impacientes, el pasado 4 de junio presentamos el libro ‘Un breve viaje por la ciencia’, una obra que recopila los textos ganadores del II Certamen ‘Teresa Pinillos’ de Ensayos de Divulgación Científica, fallado en junio de 2005. Ésta es la primera iniciativa que emprendemos como Nexociencia, nueva asociación heredera de la antigua Asociación de Investigadores y Tecnólogos de La Rioja (AITRi), en la que nos proponemos seguir colaborando a alentar la comunicación científica y humanística con el reto de conseguir que la sociedad pueda percibir de modo directo los beneficios reales y potenciales del desarrollo científico.

Los ensayos publicados en el libro abordan, con afán divulgativo, cuestiones como la regeneración de tejidos, los geles, las Matemáticas y la lucha antiterrorista, el cambio climático, el programa espacial europeo, la soja transgénica en Argentina, el consumo de energía, la discriminación de personas discapacitadas y la vida de las prostitutas en Roma.

A este certamen se presentaron una treintena de obras procedentes de España (Castilla y León, Valencia, Madrid, País Vasco, Islas Canarias, Andalucía, Cataluña, Asturias, La Rioja), Argentina y EE.UU. Las obras ganadoras y publicadas son:

  • PRIMER PREMIO Regenerator. La medicina del futuro de Juan José Sanz Ezquerro. Trata sobre la capacidad de algunos organismos de volver a regenerar partes de su anatomía amputadas, uno de los grandes misterios de la biología, y sus potenciales aplicaciones en el ser humano.

  • ACCÉSIT Los geles: una maravilla de la ciencia al servicio de la sociedad de David Díaz Díaz. El ensayo analiza una clase especial de sustancias químicas, los hidrogeles, capaces de captar cantidades considerables de agua aumentando su volumen, con aplicaciones por ejemplo en medicina, agricultura, industria alimentaría,.... hasta en el pañal de un bebe.

  • ACCÉSIT ¿Qué pueden hacer las matemáticas en la lucha antiterrorista? de Oscar Ciaurri Ramírez. Presenta varios trabajos dirigidos a responder a la pregunta que se plantea. Desde descifrar mensajes encriptados, predicción del desenlace de batallas militares -y campañas de marketing-, hasta las técnicas matemáticas más modernas de análisis del riesgo y redes sociales.

  • ‘El cambio climático un problema global’ de Sara del Río González. La autora presenta su trabajo realizado en la Universidad de León, en el que se evalúan las posibles consecuencias que un cambio climático podría ocasionar en la vegetación natural de Castilla y León.

  • ‘En busca de nuevas fronteras: el programa espacial científico europeo’ y ‘El programa Galileo, la gran apuesta tecnológica europea’ de Tirso Velasco Fernández que, respectivamente, repasa los principales éxitos y retos de la ciencia espacial europea y presenta los detalles del Sistema Global de Navegación por Satélite: Galileo, la alternativa europea al GPS americano.

  • ‘La sojización de la Argentina: fragmentos de un debate pendiente’ en el que su autora, Romina Lorena Kippes, analiza el tema sobre la plantación de soja transgénica en la Argentina y sus consecuencias sobre la fauna autóctona y la deforestación.

  • ‘Una estrella para el futuro’ de Jesús Salvador Giner. El ensayo profundiza en el consumo indiscriminado de energía de nuestra civilización, visto desde la perspectiva de la estrella que la sustenta, el Sol.

  • ‘Dis-capacidad y disabilismo, el alcance de un prejuicio y nuestra responsabilidad’ de María Eugenia García Sottile. La autora hace una crítica de la discriminación a las personas con discapacidades que se hace desde nuestra propia lengua hasta en la imagen que se presenta de ellos en los medios de comunicación.

  • Sequere me: tras la huella de las prostitutas en la antigua Roma’ en el que Carmen Herreros González, analiza la evolución de la prostitución durante la antigua Roma y la discriminación a la que eran sometidas las prostitutas.


El volumen, está prologado por Encarnación Núñez, profesora de Biología de la Universidad de La Rioja y miembro del jurado, y está ilustrado por los artistas riojanos Daniel Diez, Alberto Ruiz y Alfonso Valenciano. Aprovechamos este espacio para agradecer a todos los autores, jurados y artistas su participación en este proyecto.
Para la edición del libro, tenemos que agradecer también la ayuda de la Universidad de La Rioja, su Servicio de Publicaciones y el programa Difuciencia de divulgación y difusión científica financiado por el Ministerio de Educación y Ciencia.

Nexociencia recoge así el testigo de la Asociación de Investigadores y Tecnólogos de La Rioja, AITRi, que desde su comienzo en 2001, colaboró junto al resto de asociaciones de becarios que forman la Federación de Jóvenes Investigadores (FJI-Precarios) en la dignificación de la carrera investigadora. Seis años después, esta nueva asociación nace con la intención de volcarse en la comunicación científica y humanística, un proyecto reciente cuyo principal reto es contribuir a la difusión de los beneficios reales y potenciales del desarrollo científico.



Ignacio Barriobero Neila


Categoría: Divulgación, Nexociencia, Certamen

jueves, octubre 18, 2007

Hartmut Michel: Con los biocombustibles no se ahorran emisiones de CO2

Éster metílico de un ácido graso: molécula de un biodieselHartmut Michel recibió el premio Nobel de Química en 1988, conjuntamente con Johann Deisenhofer y Robert Huber, por determinar con detalle el funcionamiento de la fotosíntesis en una bacteria —la reacción más importante del mundo, según el jurado—.

Recientemente, se ha publicado una entrevista en la que el científico sostiene que los biocombustibles no son una buena opción para combatir el cambio climático: no ahorran emisiones de CO2 y promueven la deforestación de la Amazonia.

A primera vista, el uso de combustibles como el biodiésel y el bioetanol parece una buena opción, sin embargo. Desde un punto de vista energético, la fuente de energía última es la luz solar, que a través de la fotosíntesis permite obtener sustancias orgánicas. Por tanto, se trata de una energía abundante y disponible para todos. Por otro lado, desde el punto de vista de las emisiones de CO2, la cantidad emitida al quemar estos biocombustibles se compensaría con el CO2 fijado por las plantas durante su crecimiento. Dicho de otro modo, al dejar de quemar combustibles fósiles (que no dejan de ser restos vegetales, principalmente, que fijaron CO2 y almacenaron energía química hace millones de años) para quemar sólo restos vegetales «actuales», que se renovarían año tras año, se podría mantener tanto el ciclo energético como el del CO2 y alcanzar la sostenibilidad.

Sin embargo, la realidad no es tan sencilla. Tal y como Michel apunta, «al menos el 50% de toda la energía contenida en el biogás o en el biocombustible procede de fuentes fósiles: para producir algunos biocombustibles, como el etanol, hace falta invertir mucha energía en forma de fertilizante, de transporte... Y también en el destilado del alcohol. Lo que obtienes al fermentar el vegetal es algo como el vino, con un 10% de alcohol, y hay que convertirlo en alcohol 100%. Para eso hay que invertir casi tanta energía como la que hay en el etanol. Y si obtienes esa energía de combustibles fósiles, acabas emitiendo más CO2 de lo que emitirías simplemente usando gasolina en el coche.»

Además de las emisiones implícitas de carbono fósil en forma de CO2, Hartmut Michel señala otro problema: «la eficiencia global de la fotosíntesis es muy baja. Menos del uno por ciento de la energía solar se almacena en forma de biomasa, y no hay muchas posibilidades de mejorar eso. El biocombustible que se puede producir por unidad de superficie y año contiene menos del 0,4% de la energía solar que ha recibido esa superficie en el mismo tiempo. En comparación, las células fotovoltaicas son entre 50 y 100 veces más eficientes en lo que respecta a convertir la energía solar en eléctrica, y necesitan de mucho menos suelo. Los cultivos energéticos son una manera muy poco eficiente de usar el suelo. [...] Puestos a cultivar, el mayor ahorro lo obtendríamos usando la madera para calefacción, en vez de petróleo o gas natural.»

Sin embargo, Michel admite que producir biocombustibles es más barato energéticamente en algunos países que en otros. «Si el biocombustible se produce a partir de la caña de azúcar en los países en que este cultivo crece como si fuera hierba, sin fertilizante, como Brasil, sí puede ser un proceso rentable. En Brasil se exprime la caña y los restos de la planta se usan para destilar el alcohol. Pero en Europa, con trigo o remolacha, no es rentable.»

En resumen, parece ser que los biocombustibles pueden ser una ayuda, pero sólo temporal y en lugares y situaciones muy concretas. No parece que pueda solucionar realmente el problema energético y de las emisiones de gases invernadero y, en muchos casos, más parece una estrategia de marketing más, aprovechando la sensibilidad creciente de la sociedad hacia el calentamiento global de nuestro planeta.


Alberto Soldevilla

Categoría: Ciencia, Ecología

miércoles, octubre 10, 2007

Primer Concurso de Cómics sobre la vida del “padre” de la Tabla Periódica

En el centenario de la muerte de Dimitri Ivánovich Mendeléiev, el científico ruso que ideó la Tabla Periódica de los Elementos, la Real Sociedad Española de Química organiza este interesante concurso. Su objetivo es que todos los estudiantes conozcan mejor su biografía de una forma original y creativa: dibujando un cómic.

Dimitri Ivánovich Mendeléiev (1834-1907) fue el creador de la Tabla Periódica de los elementos químicos y está considerado como uno de los pilares fundamentales de la ciencia moderna. Ahora, la Real Sociedad Española de Química convoca un original concurso para que los estudiantes españoles y extranjeros conozcan mejor su vida y obra. El certamen se inscribe entre los actos del Año de Mendeléiev, que a su vez coincide con el Año de la Ciencia 2007.

El concurso se dirige tanto a los estudiantes de enseñanza secundaria y bachillerato, como a universitarios de toda España y el extranjero. Los participantes deben diseñar su propio cómic sobre la época, vida y obra de Mendeléiev, destacando los acontecimientos más relevantes de su biografía. El estilo debe ser libre y el jurado valorará la creatividad de los trabajos, así como su rigor científico y su aspecto artístico.

Los originales pueden ser realizados tanto en color como en blanco y negro, y tendrán un máximo de 8 páginas, en formato DIN A4. Se admitirán tanto originales en papel como documentos digitales en distintos formatos (jpg, tif, pdf y ppt). Finalmente, el jurado seleccionará tres ganadores únicos en cada una de estas modalidades: alumnos de secundaria obligatoria, bachillerato y universidades que recibirán, cada uno de ellos, un premio de 300 €.
Los trabajos deben ser entregados antes de las 14 horas del 19 de noviembre de 2007 en esta misma dirección, junto con los datos de los participantes. Información adicional en:

http://www.rseq.org/pdfs/20071003ConcursoComicsMendeleievOK.pdf

Todos los interesados pueden solicitar más información sobre el concurso y enviar sus cómics a:

Lourdes Lozano
C-e: lourdes.lozano@rseq.org
Real Sociedad Española de Química (RSEQ)
Facultad de Ciencias Químicas
Universidad Complutense de Madrid
Ciudad Universitaria, s/n
28040 MADRID


Categoría: Ciencia, Concurso

miércoles, septiembre 26, 2007

La Teoría del Flogisto

[Emitido en el espacio "Divulgación Científica" de RNE 5 Todo Noticias - La Rioja]

En el siglo XVIII, surgió una teoría para explicar los procesos de combustión, la denominada Teoría del Flogisto. Semejante al fuego de los cuatro elementos aristotélicos, el flogisto era un misterioso fluído energético, que se desprendía de los cuerpos al arder.

Algunos años antes de la Revolución Francesa, Antoine-Laurent de Lavoisier realizó ciertos experimentos -revolucionarios entonces- sobre la combustión y la oxidación. Empleó un instrumento desconocido en los laboratorios cuasi-alquimistas propios de la época: la balanza. Cuidadosamente, Lavoisier midió la masa antes y después de la combustión, sin olvidarse de los gases emitidos, que recogía y pesaba también. Su objetivo: pesar y medir el flogisto formado. Y el resultado: obstinadamente, el flogisto tenía una masa negativa.

No podía ser de otro modo: al quemarse, los cuerpos ganan masa, combinándose con algún elemento procedente de la atmósfera. “El oxígeno”, concluyó finalmente Lavoisier. La Teoría del Flogisto volvió a la nada, de donde había salido.

Sin embargo, es probable que Lavoisier no hubiera realizado sus experimentos sin tener una teoría que verificar, y finalmente contradecir. Alguien podría concluir, que las teorías científicas son siempre útiles, incluso cuando son falsas.

Alberto Soldevilla



Categoría: Química, Historia

martes, septiembre 11, 2007

Vacas sagradas vs hamburguesas

[Emitido en el espacio "Divulgación Científica" de RNE 5 Todo Noticias - La Rioja]

Para nuestra mentalidad occidental resulta sorprendente que los hindúes no se coman a las vacas, viviendo como viven en condiciones de gran escasez. Su conducta nos parece irracional y contraproducente. El antropólogo Marvin Harris demostró, sin embargo, que la veneración de las vacas en la India constituye una exitosa y milenaria estrategia de adaptación.

Una vaca asegura a cada familia de pequeños campesinos el suministro de estiércol, que es su principal fuente de combustible y de abono, y, mientras sigue fértil, también el de leche y el de terneros, que una vez convertidos en bueyes emplean como animales de tiro. Todo ello con la ventaja de que a pequeña escala la vaca no compite por la tierra de cultivo con los seres humanos, puesto que su estómago de rumiante aprovecha la hierba de laderas estériles y baldíos. Para los cientos de millones de indios que dependen de la agricultura de subsistencia, criar vacas para el consumo de carne es una práctica insostenible y un lujo que no pueden permitirse.


Jesús Ruiz

Categoría: Antropología, Historia, Ecología, Religión

martes, agosto 21, 2007

Un sistema periódico espiral

Sistema periódico espiralBueno, pues al final participé en el concurso de tabla periódica del que hablamos el otro día, y ¡conseguí el tercer premio! No está mal. He preparado una imagen para que me la pongan aquí (aunque pierde algo respecto del pdf orginal). Por si alguen tiene curiosidad, la hice usando tikZ/PGF (junto con GNUPLOT para la espiral del fondo). Si alguien le interesa, le puedo mandar el código. Espero que os guste: (clic para ampliar)

Alberto Soldevilla

Categoría: Ciencia, Química, Concurso

miércoles, agosto 08, 2007

¿Y si al tío Tom le hubiese tocado una mansión?

Hoy hablaré de un insólito caso histórico que encontré en uno de los recomendables libros del gran escritor y periodista polaco Ryszard Kapuscinski. Se trata del nacimiento del estado africano Liberia y quien quiera una versión mejorada del relato puede encontrarla en Ébano.

Curiosamente, la historia de la Liberia independiente se inició en los Estados Unidos de América y, por increíble que parezca, fue el fruto del empeño conjunto de dos grupos antagónicos: abolicionistas y dueños de esclavos. A principios del siglo XIX, estos dos gremios unieron sus fuerzas en una única asociación, la Sociedad Americana de Colonización, con la intención de devolver a África a unos cuantos miles de antiguos esclavos liberados que se habían vuelto molestos. Naturalmente, ambos colectivos tenían motivos bien diferentes. Mientras que los abolicionistas creían estar dando una vida mejor a un grupo que ansiaban ver libre pero con quien no deseaban mezclarse, los esclavistas no querían ver negros libres andando por ahí; por aquel tiempo había unos dos millones de esclavos en Estados Unidos y no era cosa de darles malos ejemplos.

Una vez formada la Sociedad Americana de Colonización, en 1816, el siguiente paso fue recaudar el dinero necesario para comprar un pedazo de África donde llevar a los libertos negros. Y como la asociación tuvo bastante éxito, uno de sus agentes, Robert Stockton, fletó un barco rumbo a la actual Liberia seis años más tarde y, una vez llegado a las inmediaciones de lo que es hoy su capital, Monrovia, compró la tierra necesaria al reyezuelo de la zona. Son de destacar las habilidades de Stockton como comerciante ya que el trato le salió barato: seis mosquetones y una caja de abalorios. Que encañonara con su pistola la sien del reyezuelo durante las negociaciones pudo tener algo que ver en este buen precio.

Una vez adquirido el terreno, barcos procedentes de Estados Unidos fueron transportando grupos de esclavos liberados que, sin ninguna cultura y arrojados sobre una tierra extraña, se acomodaron a la zona como pudieron. Para 1847, la comunidad ascendía a unos 6000 habitantes y se proclamó la República de Liberia. Y aquí llega lo más curioso y triste de la historia. Parecería lógico que un grupo que había sufrido en sus propias carnes el oprobio de la esclavitud buscase un modelo contrario a tales prácticas al tener la posibilidad de regir su propio futuro. Sin embargo, esta comunidad creó una sociedad que era el vivo espejo de la que habían dejado en Estados Unidos. Solamente hubo un cambio: ellos pasaron a ser los amos y convirtieron a la población aborigen en sus esclavos. En su descargo, y supongo que en el de toda la especie humana, hay que decir que estos hombres reeditaron el único sistema que conocían y que, nacidos en esclavitud, probablemente no fueron siquiera capaces de imaginar un mundo en el que todos disfrutasen de iguales derechos.

Así nació una sociedad en la que un pequeño grupo de habitantes instalados en la zona costera de los alrededores de Monrovia, los antiguos esclavos americanos que pasaron a denominarse a sí mismo Americo-Liberians, se declararon únicos ciudadanos de Liberia y sometieron al resto, que habitaba principalmente en el interior selvático y sumaba el 99% de la población, en una especie de apartheid sin contenido racial. De esta forma, los pobladores oriundos no podían participar en el gobierno, les fueron asignados territorios tribales donde habitar y, por supuesto, los matrimonios mixtos quedaron prohibidos. Y como todos tenían el mismo color de piel, los américo-liberianos trataron de distinguirse por sus costumbres y atuendos. Vivían en mansiones y palacetes que eran copia exacta de los que construían los dueños de las plantaciones del sur norteamericano y, en el calor abrasador del clima tropical de Liberia, los señores de Monrovia vestían frac, sombrero hongo y guantes blancos y las damas lucían espesas pelucas y engorrosos sombreros.

En las décadas siguientes las sublevaciones de la mayoría oprimida fueron frecuentes. Y en todas ellas el gobierno de Monrovia, en manos de un partido único llamado Partido Liberal Verdadero, actuó de la misma manera: envió expediciones de castigo que encarcelaba o asesinaba a los insurrectos, decapitaba a los líderes e incendiaba sus poblados. Posteriormente, los presos se convertían en esclavos de las haciendas de los américo-liberianos o eran vendidos a otras colonias, principalmente a Fernando Poo y las Guayanas.

Este monopolio del poder duro hasta 1980. La madrugada del 12 de abril de aquel año, diecisiete soldados comandados por un joven sargento que apenas sabía leer y procedía de una pequeña tribu de la selva, Samuel Doe, entró en la residencia presidencial y descuartizó al último presidente del Partido Liberal Verdadero, William Tolbert. Por desgracia, este rudo golpe tampoco trajo un gran cambio. Volvieron a variar los amos pero no cesaron las injusticias.



David Sucunza

Categoría: Historia

lunes, julio 09, 2007

Calentamiento global: se acabaron las excusas

Luces de La Tierra desde el espacio

Cada vez hay menos dudas acerca de quién está detrás del calentamiento global que La Tierra está empezando a padecer. A principios de año, el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático) hizo público su último informe y ya lo dijo bastante claro: de acuerdo con el conocimiento científico existente actualmente, los únicos posibles responsables de este fenómeno climatológico son los gases invernadero liberados por el ser humano. Y las evidencias que atestiguan esta afirmación siguen llegando. La semana pasada, un nuevo estudio científico publicado en la revista Proceedings of the Royal Society A y desarrollado por los climatólogos Mike Lockwood, del laboratorio Rutherford Appleton de Chilton (UK), y Claus Fröhlich, del Centro Mundial de Radiación de Davos (Suiza), ha demostrado que el calentamiento que se ha producido desde 1985 no puede ser debido ni al incremento de radiación solar ni a variaciones en el flujo de rayos cósmicos recibidos.

El trabajo de estos dos investigadores consistió en analizar datos sobre la radiación solar recibida durante los últimos cien años y buscar correlaciones entre ésta y temperaturas medias globales de La Tierra. Su estudio, que parece consistente ya que no tuvieron problemas en identificar los conocidos ciclos de 11 años de duración producidos por las manchas solares, establece que durante este periodo el punto máximo de actividad solar se dio entre los años 1985 y 1987. Desde entonces, la radiación solar y la intensidad de los rayos cósmicos recibida por nuestro planeta han seguido una trayectoria contraria a la esperada si fuesen los causantes del calentamiento global.

Según el IPCC, son tres los factores fundamentales que provocan los cambios climáticos; modificaciones en la radiación solar recibida, por ejemplo debido a las variaciones orbitales de La Tierra (véase los ciclos de Milankovitch), cambios en la fracción de radiación solar que es reflejada (la actividad volcánica tiene un importante papel en este punto) y variaciones en la cantidad de gases invernadero de la atmósfera. En los últimos cien años, en los que la temperatura global de la superficie del planeta ha aumentado 0’74ºC, sólo el tercer factor ha tenido una variación significativa. La quema de combustibles fósiles y la deforestación que ha acompañado a nuestro progreso tecnológico ha elevado la concentración de CO2 atmosférico hasta las 379 partes por millón (ppm), era de unas 275 ppm al comienzo de la revolución industrial, y otro tanto se puede decir de otros gases invernadero como el metano o el ozono troposférico.

Cada vez quedan menos dudas; el ser humano está detrás del calentamiento global y, por tanto, también tiene la llave para mitigar su impacto. Como ya hemos comentado en este foro en otras ocasiones, el modelo energético basado en los combustibles fósiles debe ser revisado ya que es insostenible a medio plazo. Pero no es lo único que habremos de cambiar. También deberemos modificar nuestra actitud: aprender a ser menos voraces, gastar menos, no despilfarrar recursos que tienen un valor mucho mayor que su coste monetario...


David Sucunza

Categoría: Ciencia, Noticias, Ecología

lunes, junio 18, 2007

Mendeléiev: Un breve homenaje en el centenario de su muerte

Capítulo 1. De Siberia a San Petersburgo

Tobolsk en 1910Dimitri Ivanovich Mendeléiev (Tobolsk, 8 de febrero de 1834 – San Petersburgo, 2 de febrero de 1907), con su imagen venerable y su vida llena de pasiones, es para muchos uno de las figuras más atractivas de la Historia de la Ciencia. Parece adecuado, pues, ahora que se cumplen cien años de su muerte, recordarle.

Mendeléiev luchó toda su vida contra unas circunstancias ciertamente adversas. Nada hacia pensar que este joven siberiano, que todos conocían en Tobolsk como Mitia, llegaría a ser uno de los grandes científicos de todos los tiempos. Fue el menor de 17 hermanos, su padre, Iván, se quedó ciego al poco de nacer Mitia y murió cuando éste tenía sólo 13 años. Es aquí cuando entra en escena uno de los personas centrales en la vida de Mendeléiev, su madre, María Dimitrievna, sin duda la heroína de esta historia. Imaginad por un momento la escena: una mujer viuda, sola en la Siberia del s. XIX, madre de 17 hijos, cuya fábrica acababa de arder. Pues bien, ante estas circunstancias, María decide vender lo poco que le queda, hacer las maletas y marchar con sus dos hijos pequeños Lisa y Mitia a Moscú, a 2.000 Km de distancia, para que su hijo, pudiera seguir estudiando. Sin duda, María fue la primera en ver la genialidad en los ojos inquietos de su pequeño Mitia.

MendeléievEn aquellos tiempos, Siberia era el lugar al que se enviaba a los represaliados políticos. De hecho, el propio tío de Mendeléiev, Bessargín, que tanto influyó en su interés por la Ciencia, estaba en Siberia por su ideas decembristas. Así que no es de extrañar que los siberianos no fueran bienvenidos en la capital de la Madre Rusia. A pesar de la insistencia de su madre, Mendeléiev no fue admitido en ninguna escuela moscovita. Pero esto no iba a detener a nuestra heroína. La pequeña familia formada por María, Lisa y Mendeléiev continuó su peregrinación académica hasta San Petersburgo, con lo que añadieron 650 Km más a sus espaldas. Allí tampoco tuvieron suerte al principio. Todo cambió cuando María habló con Plenov, director del Instituto Central, y amigo de su marido. Mendeléiev superó los exámenes de ingreso y pudo continuar sus allí sus estudios. La misión estaba cumplida. María, agotada por el enorme esfuerzo, murió a los tres meses de tuberculosis. Lisa, unos meses más tarde. Mendeléiev, con 18 años por entonces, fue el legado de estas extraordinarias mujeres rusas del mitad del s. XIX.

Él fue siempre consciente del enorme amor y sacrificio de su madre. Así lo reconoció en el prólogo de su libro Estudios de las soluciones acuosas según sus pesos específicos, en el que escribía: Me enseñaba con su ejemplo, corregía con amor, y con el fin de que me dedicara a la ciencia salió de Siberia conmigo agotando sus últimos recursos y fuerzas.


Javier García Martínez

Categoría: Historia

viernes, junio 15, 2007

El órdago de Mendeleyev

Siglo XVIII, comienzos del XIX. Sentados a la mesa, el francés Chancourtois, el inglés Newlands, el alemán L. Meyer y el ruso Mendeleyev. Para esta ocasión, las figuras habituales de la baraja ceden el puesto a los elementos químicos. La ciencia europea se juega una de las partidas más importantes en la historia de la química.


A comienzos del siglo XIX habían sido descubiertos la mayoría de los elementos químicos (incluido el wolframio por los logroñeses hermanos d’Elhúyar), se habían estudiado sus propiedades, al igual que las propiedades de sus compuestos. Estos estudios ponían de manifiesto la
existencia de semejanzas entre los compuestos y fueron muchos los intentos que los protagonistas de esta emocionante partida realizaron dirigidos a establecer alguna relación entre dichas propiedades y las variables atómicas conocidas.

Los cuatro señalaban que las propiedades de los elementos y de sus compuestos dependen de la masa atómica de cada elemento; construyeron sus propuestas ordenando los elementos químicos según su masa atómica. Chancourtois propuso su tornillo telúrico (ver figura). Newlands, que poseía conocimientos de música, sugirió la ley de las octavas (elementos en grupos de ocho).

Lo que supuso un avance de Mendeleyev sobre los intentos anteriores fue el dejar espacios vacíos antes de poner un elemento que no encajara con las propiedades esperadas. Y aunque algo parecido hizo el alemán Meyer por la misma época, el gran mérito de Mendeleyev estuvo, sobre todo, en predecir la existencia e incluso las propiedades de elementos que, aún desconocidos, vendrían a llenar los huecos. Un órdago. El descubrimiento posterior de estos elementos aportó un gran éxito a Mendeleyev y le proporcionó el argumento más contundente a favor de su paternidad de la ley periódica:


“Ni Chancourtois, al que los franceses atribuyen la propiedad del descubrimiento de la ley periódica, ni Newlands, que citan los ingleses, ni L. Meyer, considerado por alemanes como el fundador de la ley periódica, se han arriesgado a predecir las propiedades de elementos aún no descubiertos”

Aprovecho esta entrada para informar a nuestros impacientes de que, en celebración del centenario de la muerte del descubridor de la Tabla Periódica, y dentro de los actos organizados con motivo de la Escuela de Verano sobre Historia de la Química de la Universidad de La Rioja, se ha puesto en marcha el Primer Concurso de Diseño de Tabla Periódica. La participación es libre y en ningún caso supeditada a la inscripción o participación en la Escuela de Verano (puede participar quien quiera sin límite de edad). El concurso esta dotado con tres premios de 250, 125 y 75 euros, respectivamente.

Para los impacientes más dispuestos, recomiendo la visita a la tabla periódica en la web de la Royal Society of Chemistry. Las bases son las siguientes:



Objetivo del Concurso
Con este concurso se pretende difundir y promover la Tabla Periódica y su descubridor, el químico ruso, Dimitri Ivánovich Mendeléiev, en los institutos de bachillerato, universidad y sociedad, dentro de las actividades del Año Mendeléiev.

A quién va dirigido
A todas las personas interesadas, sin límite de edad.

Como participar
Diseña tu propia versión de la Tabla Periódica, ordena los elementos de forma diferente, identifícalos con imágenes o símbolos nuevos. Sé creativo.

Envía tu propia Tabla Periódica antes del 9 de Julio a:
Prof. Elena Lalinde
Coordinadora de Estudios de la Titulación de Química
Facultad de Ciencias, Estudios Agroalimentarios e Informática
Universidad de La Rioja
C/ Madre de Dios, 51
E-26006 Logroño (La Rioja)
o en formato electrónico a:
C-e: elena.lalinde@unirioja.es

Formato
Puedes hacer tu Tabla Periódica en papel, cartón o cartulina. Las dimensiones serán DIN A3 o DIN A4. También puedes hacer tu Tabla Periódica en formato MS Word, Power Point, como imagen (jpg, gif, o tif) o en pdf. Envía tus datos personales (nombre, dirección, teléfono y correo electrónico) por separado.

Jurado
El jurado estará formado por profesores e investigadores de Química y Ciencias. El jurado valorará la creatividad, así como el rigor científico, aspectos artísticos y la originalidad. El fallo del jurado será inapelable.

Premios
Se entregarán tres premios. Primer premio de 250 euros, segundo premio de 125 euros y tercer premio de 75 euros.

Entrega de Premios
Los premios se entregarán el viernes, 13 de julio de 2007, a las 19:00 horas en el Aula Magna de la Facultad de Ciencias, Estudios Agroalimentarios e Informática de la Universidad de La Rioja.



Ignacio Barriobero Neila

Categoría: Ciencia, Historia, Concurso

jueves, junio 14, 2007

¡Camarero, hay acrilamida en mi plato!

Modelo molecular de acrilamidaLa acrilamida (2-propenamida, C3H5NO) es un compuesto químico inodoro que se encuentra frecuentemente en nuestra dieta actual. En concreto, aparece en casi todos los alimentos cocinados a una temperatura lo suficientemente alta: rebozados, horneados, crujientes y doradas frituras... todo lo que haya sobrepasado la temperatura de cocción del agua (unos 100 °C) es susceptible de contener cantidades variables de acrilamida, tanto más cuanto más intenso haya sido el calentamiento.

El proceso por el que se forma la acrilamida no es sencillo (véase la reacción de Maillard), pero requiere de la presencia de asparagina (un aminoácido que contienen casi todas las proteínas, en cantidades variables) y un azúcar reductor (p. ej., fructosa o glucosa, que se derivan de almidones y harinas). Las ocasiones para esta combinación son muy frecuentes. También el café contiene una importante cantidad de acrilamida, que se forma en el proceso de tostado. Por otro lado, en el humo del tabaco se halla una gran cantidad de la misma.

¿Es peligrosa la acrilamida? Si examinamos las frases R y S (Risk and Safety, riesgo y seguridad) referidas a este compuesto, las advertencias resultan bastante inquietantes:



R: puede causar cáncer. Puede causar alteraciones genéticas hereditarias. Nocivo por inhalación y en contacto con la piel. Tóxico por ingestión. Irrita los ojos y la piel. Posibilidad de sensibilización en contacto con la piel. Tóxico: riesgo de efectos graves para la salud en caso de exposición prolongada por inhalación, contacto con la piel e ingestión. Posible riesgo de perjudicar la fertilidad.


S: evítese la exposición; recábense instrucciones especiales antes del uso. En caso de accidente o malestar, acúdase inmediatamente al médico (si es posible, muéstresele la etiqueta).





En efecto, la acrilamida es una sustancia potencialmente cancerígena, lo que ha despertado la inquietud en los últimos años. Recientemente, en el caso de las patatas fritas que se venden en bolsas como aperitivos, en las que se encontraron altos niveles de acrilamida. Las altas temperaturas empleadas en las frituras industriales, especialmente si se usan siliconas en el aceite (para reducir la formación de espuma), son responsables de la formación de grandes cantidades del cancerígeno. Este hecho ha obligado a los fabricantes de patatas chips a adoptar una serie de medidas para disminuir los niveles de acrilamida en el producto final: los tubérculos han de almacenarse a temperaturas no inferiores a los 8 °C (por debajo de esa temperatura, el contenido en fructosa de las patatas aumenta); se han desarrollado técnicas de fritura en vacío, que reducen la formación de acrilamida; se emplean nuevas variedades de patata que, al final, generan menos acrilamida; etc. Sin embargo, existen muchos otros alimentos que también son sometidos a frituras extremas, sobre los que no existe tanto control como el que se puede ejercer sobre los fabricantes industriales de patatas fritas.


Por otro lado, los estudios clínicos no han podido probar una relación clara entre cáncer y acrilamida, entre otras cosas, por la ubicuidad de la misma en la dieta actual. Lo cierto es que la acrilamida es una molécula muy reactiva desde un punto de vista químico, lo que vale tanto para dañar nuestro organismo como para ser destruida: el ácido del estómago la descompone y, en general, no soporta la acción de ácidos, bases, agentes oxidantes y sales de hierro, entre otras sustancias.


¿Es el momento de alarmarse? Probablemente no, pero quizá la recomendación de una alimentación variada sea aplicable en este contexto también: si los alimentos que contienen acrilamida se acompañan de otros que potencialmente tienen compuestos químicos capaces de destruirla e inhibir su efecto, es posible minimizar los daños producidos. En cualquier caso, el abuso de alimentos ricos en acrilamida, así como el humo del tabaco, del cual es difícil defenderse, puede saturar peligrosamente nuestra capacidad de defensa frente a la acrilamida y aumentar las posibilidades de que desarrollemos un cáncer.



Alberto Soldevilla

Categoría: Química, Medicina, Nutrición

jueves, junio 07, 2007

La imparable aceleración de la jungla de asfalto

Peatones ansiosos mirando sus relojes, autos que pasan al límite de velocidad, pitos para el despistado que se retrasó un segundo… rutina en cualquier cruce de una gran ciudad. Las urbes imponen un ritmo frenético a sus habitantes y a estos no les queda más remedio que bailar a su son. Y cuanto mayor sea la metrópoli, más rápido deben correr. Una investigación publicada recientemente por la revista científica PNAS y dirigida por el físico norteamericano Geoffrey West cuantifica esta sensación y demuestra que el número de habitantes es una magnitud clave para pronosticar los parámetros económicos y sociales de una ciudad.

El grupo de Geoffrey West del Instituto Santa Fe (Nuevo México) es pionero en el estudio de las causas que hay detrás del escalado biológico, correlación existente en las especies animales entre su masa corporal y características biológicas tan importantes como el tiempo de vida o la velocidad de metabolismo. Sin embargo, West ha variado esta vez el punto de mira aplicando su metodología de trabajo a las ciudades, a las que ha considerado verdaderos superorganismos vivos. Los datos publicados en PNAS parecen dar la razón a su audaz hipótesis científica.

Después de analizar distintos indicadores socioeconómicos en varias ciudades de EE.UU., Alemania y China, se encontró que estos parámetros se pueden agrupar en tres categorías según la manera en que se correlacionan con el número de habitantes de la población, siendo los resultados muy semejantes en los tres países estudiados. Las correlaciones fueron expresadas como indicador = (número de habitantes)n.



Las necesidades diarias –tasa de desempleo o consumo de agua y electricidad por vivienda– se mantienen constantes independientemente de cuantos habitantes tenga la población (n=1). Las infraestructuras –número de estaciones de servicio, longitud de cable eléctrico o superficie de carretera por habitante– decrecen al aumentar el tamaño de la población (alrededor de n=0’8). Por último, los índices de actividad social y económica –número de patentes, gasto en I+D, ingresos bancarios o consumo total de electricidad por habitante­– aumentan cuanto mayor sea la ciudad (n=1’1-1’3). Esta mayor actividad tiene como contrapartida que el número de crímenes y afectados de SIDA crece en similar magnitud. En resumen, las ciudades facilitan el intercambio de ideas, el desarrollo económico y el ahorro en infraestructuras pero exigen un mayor consumo de energía por habitante.

Por tanto, no parece descabellado referirse a la ciudad como un superorganismo vivo aún sabiendo que lo es de una manera muy particular. Mientras en el reino animal las especies de mayor masa corporal poseen una velocidad de metabolismo más lenta y de esta manera se optimiza el consumo de energía, las ciudades se vuelven hiperactivas conforme van creciendo. Así, aunque al aumentar el tamaño de la urbe se mantenga el consumo por vivienda y disminuya la necesidad de infraestructuras per cápita, se incrementa el consumo de energía total por habitante.

Teniendo en cuenta estos resultados, el grupo de West ha desarrollado una ecuación que explica esta hiperactividad progresiva. El crecimiento de las ciudades implica un gasto de energía extra destinado a asimilar a sus nuevos habitantes. Como los recursos disponibles son finitos, la única manera de evitar el colapso es una continua innovación que los optimice, innovación que viene acompañada de un mayor desarrollo económico que a su vez provoca que más personas acudan a la ciudad. Se completa así un ciclo que inicia el siguiente, que deberá transcurrir a un ritmo aún más rápido.

Las ciudades se están convirtiendo en el principal hábitat del ser humano. El 70% de la población en los países desarrollados y el 40% en el tercer mundo viven actualmente en ellas, proporción que se espera siga aumentando en los próximos años. ¿Soportarán los pobladores de la jungla de asfalto su continua aceleración o se quedarán en algún momento sin resuello y no podrán evitar el temido colapso?

David Sucunza Sáenz

Categoría: Ciencia, Biología, Física, Noticias, Innovación

miércoles, mayo 30, 2007

Sinestesia, mezclando los sentidos

El cerebro es el órgano encargado de recibir y procesar toda la información sensorial que nos llega. La visión que cada uno de nosotros tiene del mundo que nos rodea se debe a la manera en que el cerebro maneja los datos proporcionados por los cinco sentidos. Por esta razón, cada uno de nosotros puede interpretar cierto estímulo de forma distinta. Sin embargo, hay personas cuya visión del mundo es muy diferente de la del resto. Personas que asocian colores a los sonidos, huelen palabras o palpan la música. No es una enfermedad, estas personas simplemente ven la naturaleza de una forma distinta: los sinestésicos.


Carol Crane es sinestésica. De niña sabía que era distinta al resto de la gente. Cuando escucha música no sólo oye los sonidos, los siente en su cuerpo. Para ella, el sonido de la guitarra es como una ráfaga de aire en los tobillos, el piano es una ligera presión en el pecho y la música jazz es como una lluvia suave. Pero no sólo eso. Ella ve cada número de un color distinto. Por ejemplo, el número cinco para ella es de color verde. Hay quien saborea palabras, como James Wannerton, para quien el nombre Nueva York sabe a huevos pasados por agua mientras que Londres sabe a puré de patatas con muchos grumos. Su caso es más común de lo que puede parecer. Se estima que hay un sinestésico por cada 500 personas en los casos más simples, cifra que se eleva a uno entre 15000 para los casos más raros. Sin embargo, alrededor de la mitad de las personas pueden tener una forma básica de sinestesia al asociar, por ejemplo, sonidos agudos con colores brillantes y sonidos graves con colores oscuros. También se cree que en bebés de hasta tres meses este fenómeno puede ser común y es más tarde cuando el cerebro aprende a separar los estímulos.
La palabra sinestesia procede del griego syn (junto) y aistesis (sensación) por lo que viene a significar algo así como “la unión de las sensaciones”. Aunque existen casos de sinestesia documentados desde hace más de 300 años, no ha sido hasta finales del siglo XX cuando su estudio se ha extendido. Ahora ya se sabe que hay más mujeres que hombres sinestésicos y que hay familias con varios casos entres sus miembros. Por tanto, parece haber un cierto componente genético para la sinestesia. Las investigaciones del Dr. David Eagleman tratan de comprobar este punto recopilando información de árboles genealógicos de sinestésicos. De esta forma se ha comprobado que el gen responsable de este fenómeno se encuentra en el cromosoma 16 y se trabaja para secuenciarlo.
Cada sinestésico ve el mundo de forma distinta ya que se han clasificado hasta 19 tipos distintos de sinestesia. Los más comunes consisten en asociar números o palabras con colores mientras que los más raros asocian el tacto con sabores u olores. El mecanismo por el que se produce este fenómeno se estudió por tomografía por emisión de positrones. De esta manera se comprobó que en el caso de los sinestésicos al decir números se activan no sólo las áreas del cerebro responsables del lenguaje, sino también las correspondientes a la vista o el tacto.
Parece claro que el origen de la sinestesia está en el cerebro, pero no así el mecanismo por el que se produce. Hay dos teorías sobre la causa de la sinestesia. Según la primera, un sinestésico tiene más conexiones físicas en el cerebro, lo que permite “enlazar” los estímulos que proceden de distintos sentidos. Según la segunda teoría, el número de conexiones en el cerebro es el mismo, pero el nivel de inhibición bioquímico es distinto por lo que se pueden producir las conexiones cruzadas que llevan a enlazar las distintas sensaciones.
Además de ser una oportunidad de entender un poco mejor cómo funciona nuestro cerebro, la sinestesia puede permitirnos averiguar cómo se produjo el salto evolutivo que condujo al desarrollo del lenguaje.

Más información:
Sinestesia en la Wikipedia en castellano: http://es.wikipedia.org/wiki/Sinestesia
Y más amplio en inglés: http://en.wikipedia.org/wiki/Synesthesia
Abundante información sobre investigación en sinestesia, en inglés:
Mixed Signals: http://www.mixsig.net/index.php
Synesthesia: http://home.comcast.net/~sean.day/index.html
Y en castellano:
http://www.ugr.es/~setchift/esp/sinestesia.htm
http://www.ugr.es/~neurocog/Sinestesia.htm

Diego Sampedro

Categoría: Ciencia, Biología

martes, mayo 22, 2007

La muerte de una estrella

Nebulosa planetaria del ojo de gatoLa vida del planeta Tierra, al igual que la de cada uno de los seres vivos que en él habitan, no es eterna. Al margen de que el ser humano esté haciendo el planeta cada vez menos habitable, existe una barrera que nuestro hogar planetario no podrá rebasar: cuando el Sol, nuestra estrella, se acerque a sus últimos momentos, habrá llegado el fin. Pero ¿cómo será ese momento? ¿Qué ocurrirá —inevitablemente— con el Sol? Aunque este no es un tema nuevo y no es difícil encontrar la información, puede ser interesante reflexionar sobre ello.

(Parte de la explicación, en inglés, se encuentra aquí, de donde se han tomado las dos imágenes de más abajo.)

En primer lugar, tengamos en cuenta algunos elementos básicos sobre el funcionamiento de una estrella. Todas las estrellas emiten energía, una parte de la misma en forma de luz visible, que hace que las veamos brillar en el cielo. Esa energía procede casi siempre de reacciones termonucleares de fusión que suceden en el interior de las estrellas. El combustible principal de esas reacciones, en una estrella como el Sol, es el hidrógeno, que se fusiona formando helio. Además de la importancia que tiene para nosotros la energía emitida en el proceso, sin fusión el Sol no estaría ahí: la energía crea una presión hacia en exterior que mantiene la integridad de la estrella, que de otro modo, dada la enorme gravedad creada por su gran masa, se colapsaría. Dicho de otra manera, en el Sol hay un equilibrio entre la fuerza explosiva en su núcleo y la gravedad creada por su masa, sin la cual la estrella estallaría (como, de hecho, uno esperaría en cualquier explosión termonuclear).

Mientras el hidrógeno abunda, la situación es bastante estable. Entre otras cosas, es gracias a ello que estamos aquí. Pero el combustible no puede durar para siempre. Cuando una estrella ha agotado buena parte del hidrógeno que se quema en su núcleo, el helio formado comienza a interferir en el proceso, llegándose a un punto en que la reacción termonuclear puede pararse. Se dice entonces, de un modo muy gráfico, que la estrella se ha envenenado por helio.

Comparación del tamaño actual del Sol con el que tendría en el estado de gigante roja

Como resultado de este envenenamiento, se genera menos energía en el núcleo y disminuye la presión hacia en exterior, de modo que la estrella se contrae y aumenta su temperatura. Alrededor del núcleo de helio, inerte pero muy caliente y densificado, comienza a quemarse el hidrógeno en capas cada vez más externas. El resultado de esto es que la estrella se expande, al despazarse hacia el exterior el lugar de la fusión nuclear. Aunque el núcleo se mantiene muy caliente, las capas más externas cada vez se desdibujan más, y la temperatura superficial disminuye. Es por eso que el color se desplaza hacia el rojo: la estrella se ha convertido en una gigante roja.

Dentro de unos cinco mil millones de años, se espera que el Sol se haya convertido en una gigante roja. En este proceso, devorará a Mercurio y, probablemente, a Venus. La vida en la Tierra, se habrá acabado tiempo antes de que suceda ese hecho, debido al aumento de la temperatura. En unos 700-900 millones de años a partir de ahora, nuestro Sol aumentará su temperatura en un 15 % aproximadamente. La temperatura en la superficie de la Tierra superará entonces los 100 °C. Pero las transformaciones en la estrella, continuarán.

Llegado un punto y si la estrella es suficientemente pequeña, la compresión del núcleo interno se ralentiza por efecto del gas de electrones libres degenerados. (Este es un efecto de origen cuántico, que se debe a que los electrones que rodean el plasma de nucleos atómicos no pueden ocupar los mismos estados cuánticos. Por así decirlo, los electrones se aprisionan entre sí al concentrarse en torno al núcleo, oponiéndose a la paulatina densificación del núcleo.) Debido a la compresión continuada, La temperatura aumenta hasta el punto de ignición del helio, en torno a los 100 millones de grados. En una estrella con una masa como la del Sol, el núcleo está parcialmente degenerado en ese momento. Entonces, de modo súbito, se produce una explosión de carácter moderado: es el flash de helio, que marca el inicio de la combustión termonuclear de dicho elemento, para formar carbono y oxígeno como productos.

No obstante, la masa del Sol no es suficiente como para que, una vez agotado el helio, se pase a la siguiente secuencia, la fusión del carbono, que produce neón. Así, unos cientos de millones de años después de haber entrado en la fase de gigante roja prácticamente todo el combustible utilizable se habrá agotado, sin que se pueda iniciar una nueva reacción nuclear. Como resultado, la estrella seComparación del tamaño actual del Sol con el que tendría en el estado de enana blanca encaminará hacia un nuevo estado, el de enana blanca, compuesta por lo que era el núcleo en el estado anterior, pero comprimido hasta densidades inmensas (para hacernos una idea, toda la masa del Sol comprimida al tamaño de la Tierra). El material que rodea a la enana blanca, que antes formaba la gigante roja, se calienta e ioniza por efecto de la radiación emitida por la enana blanca, formando complejos y curiosos motivos filamentosos, denominados nebulosa planetaria (un ejemplo es la conocida como nebulosa del ojo de gato, fotografiada por el telescopio Hubble, ver más arriba).

Las enanas blancas, que mantienen su integridad por el efecto de la presión de electrones degenerados (de otro modo, dada su extrema densidad, se colapsarían), tienen una vida muy larga, más larga de hecho que la edad del universo, dada la extrema lentitud con la que se van enfriando. Como no crean energía, por haber agotado su combustible, este proceso llevará irremediablemente al enfriamiento total de la estrella. En el interior de estos cuerpos, se produce la cristalización final.

En definitiva, una historia apasionante, sobre la cual se puede leer más en las páginas de la Wikipedia, o en las páginas del proyecto Celestia, por ejemplo. Y una buena oportunidad para recomendar esta página de la NASA con espectaculares imágenes astronómicas, que se actualiza cada día.





Alberto Soldevilla

Categoría: Ciencia, Astronomía, Física