Ciencia para impacientes

viernes, diciembre 14, 2007

10 razones para que investigadores españoles en el extranjero no vuelvan

[Texto escrito por Javier Sáez Castresana y publicado en Forum Libertas con fecha 16 de noviembre de 2007]

Quince años de políticas variopintas para captar "cerebros", y España sigue sin garantizar a éstos una continuidad en su país.


El ministro de Sanidad y Consumo, Bernat Soria, en una visita realizada a Suecia hace un mes se reunió con más de 30 investigadores españoles en el Instituto Karolinska de Estocolmo, un prestigioso centro de investigación biomédica que además ejerce como una de las universidades médicas más grandes y célebres de Europa.

El ministro esbozó el proyecto de retorno de investigadores españoles que está diseñando el Ministerio de Sanidad y Consumo.

Hay varias razones por las que aconsejo a estos científicos que no regresen precipitadamente a España si la única causa para tal regreso fuera la propuesta del ministro. No obstante, conviene antes hacer un poco de historia.

En el año 1992 se lanzaron por vez primera los “contratos de reincorporación de investigadores postdoctorales a España”. También se hizo una llamada a los mal denominados “cerebros” para que regresaran a la patria a hacer investigación.

Muchos regresaron convencidos de que el país se abría a la contratación de investigadores. No fue así. Los contratos duraban tres años como máximo, y sólo si el director de investigación al que se adscribían tenía un proyecto de investigación concedido.

Cuando dejaba de tenerlo, el “cerebro” pasaba al paro. Y si el director disponía de otro proyecto varios meses después, el “cerebro” era recontratado. Esta situación acabó con la paciencia de muchos, que abandonaron definitivamente la investigación, ya que tras sumar los tres años de contratación total pasaban directamente al paro al no haber sido diseñado un plan de plazas de investigadores en las universidades o en el CSIC.

Otros “cerebros” que regresaron a España, fueron contratados en alguno de los hospitales del Sistema Nacional de Salud. Para ello, el hospital pagaba una parte y el Fondo de Investigación Sanitaria el resto.

Así durante 6 años, con un salario bastante bajo, escasamente superior a los 1000 euros al mes. Hace un par de años estos investigadores, han finalizado sus contratos: algunos han sido recontratados a bajo sueldo por el propio hospital y otros han pasado al paro. Varios abandonarán la investigación si encuentran un trabajo mejor.

Hace pocos años se diseñó el plan de contrataciones Ramón y Cajal, como una mejora de los contratos de reincoporación de 1992. Ahora duran cinco años y no dependen de que el director de investigación al que el “cerebro” se adscribe tenga o no un proyecto de investigación concedido en un determinado momento, ya que la financiación se concede directamente al investigador contratado, al “cerebro”.

En breve iremos viendo cuál es el futuro de estos investigadores: ¿serán verdaderamente contratados por las universidades, el CSIC u otros centros de investigación cuando el MEC deje de pagar los contratos Ramon y Cajal? ¿Se han creado plazas específicas para ellos?

¿Existe un modo de valorar su carrera profesional? Nadie responde con claridad a estas preguntas en la administración. Si algunos encuentran empleo será por el buen hacer de su propia universidad o de otra, pero las garantías de que todos aquellos que han trabajado correctamente encuentren empleo son mínimas.

España no ha profundizado a nivel político sobre la importancia de la investigación científica en términos de contratación de personal. Los políticos hablan mucho de investigación, tal vez demasiado, pero no concretan cómo hay que financiar los recursos humanos, verdaderos agentes activos de la investigación.




Tras 15 años de políticas variopintas para la captación de “cerebros de investigación” España sigue sin garantizar el futuro de éstos una vez en su tierra.

Paso a dar diez razones (hay muchas más) para aconsejar a las nuevas promociones de científicos postdoctorales españoles que sigan en sus puestos mientras puedan y sólo regresen si no hay más remedio y amarrando todos los cabos posibles, porque, de otra manera, con la simple confianza en el gobierno de turno, no prosperarán ni laboral ni científicamente.

1. España no ha diseñado una carrera científica. Los “cerebros” que retornen han de saber que las universidades les contratarán como docentes, despreocuparándose, en general, por sus quehaceres investigadores, exigiéndoles únicamente el cumplimiento de la docencia. Sólo el CSIC ha diseñado una carrera científica. Los investigadores que llegan del extranjero son, por ello, difícilmente contratables en la universidad, o en hospitales si realizan investigación biomédica. Además la promoción posterior es inexistente.

2. Oposiciones frustradas a plazas en la Universidad . Quienes sólo se hayan dedicado a investigar, y no a enseñar formalmente, no podrán opositar a puestos de profesor titular o catedrático, por mucho curriculum vitae que lleven a sus espaldas, ya que la función docente documentable, por escasa o inexistente, les impedirá ser incluso baremados como candidatos a tales puestos por parte de la actual ANECA (Agencia Nacional de Evaluación de la Calidad y Acreditación).

En otras palabras, España trata a este colectivo como “investigadores no docentes”, aunque se pasen la vida enseñando cómo investigar y dando conferencias con sus novedosos resultados.

En nuestro país un premio Nobel no llegaría a catedrático si sólo hace investigación y no da clases de alguna asignatura de licenciatura. Y esta norma se ha seguido al pie de la letra durante décadas, por no decir siglos, a fin de introducir en el sistema a mediocres “docentes no investigadores”, impidiendo la entrada de investigadores de calidad que podrían en poco tiempo adaptarse a la docencia y contribuir con su investigación a incrementar el nivel de producción científica de nuestras universidades.

3. Exceso de carga docente. La carga docente en la universidad es habitualmente pesada y tediosa, y los “cerebros” que se encuentran en el extranjero, en general, desean investigar. Al regresar a España, si se les explota excesivamente con la docencia, suelen rebelarse y los problemas comienzan. Por otra parte, si no se les da ninguna carga docente se encuentran en la situación descrita en el punto anterior, lo cual a la larga podría ser peor, cuestionándose incluso desde la propia universidad si tal o cual “investigador no docente” debe continuar en el puesto que ocupa.

4. Dificultad para formar un grupo investigador. Aún cuando encuentren un puesto como investigadores en algún instituto de nueva creación o en algún centro del CSIC, que no en la universidad, los “cerebros” tendrán muy difícil formar su propio grupo de investigación al estilo del que ellos conocen en otros países, ya que, en general no recibirán personal adscrito bien formado, sino, a lo sumo algún becario para hacer la tesis doctoral bajo su dirección y después abandonar el grupo. Esta realidad no mejora con el tiempo, sino que se cronifica y año tras año logra minar la ilusión científica de gran número de investigadores de nuestro país.

5. Escasa o nula financiación básica. España no otorga, ni siquiera a sus mejores investigadores, una mínima cantidad de dinero anual para poder investigar. Es cada jefe de grupo quien debe solicitarlo al Ministerio, explicando en largos y tediosos documentos lo que quiere hacer, lo que ha hecho en el pasado, su historial de publicaciones científicas, etc.

En estos menesteres gasta el “cerebro” la mayor parte de su energía, sin ayuda de personal de secretaría de ningún tipo, lo cual le hará sentir que pasa demasiado tiempo pegado al ordenador y no pensando precisamente en experimentos científicos sino en cómo conseguir el dinero que necesita para realizar su propio trabajo.

¿Saben Vds. de algún otro trabajo en que se trabaje para conseguir el dinero con el que hay que comenzar a trabajar? ¿Y si a pesar de todo no se consigue? Así es la vida del investigador universitario. Cualquier ingeniero que hace investigación, sin embargo, por estar asociado a empresas patrocinadoras, puede plantearse objetivos más concretos, ya que existe una mínima financiación estable, consiga él dinero o no.

6. Exceso de burocracia en los procesos de investigación. La propia institución de investigación, sea el CSIC o las universidades, por un exceso de burocratización y sin mala fe en muchos casos, o con mala fe en otros, puede llegar a impedir al investigador que realice parte de esas peticiones económicas a las agencias de financiación, así como la entrada de becarios o el establecimiento de colaboraciones científicas con otras instituciones. Sin entenderlo, por tanto, no es raro que el investigador sienta que la propia institución donde trabaja no le facilita, sino lo contrario, su labor de búsqueda de financiación y personal adscrito bajo su dirección.

7. No se contratan investigadores fuera de los puestos de funcionarios: profesores titulares o catedráticos. Normalmente en España se dirige un grupo de investigación o se hace la tesis en él, para luego abandonarlo. No hay forma de contratar a un postdoctoral con experiencia que no quiera dirigir un grupo. Las “capas intermedias” no existen. No hay dinero para contratar a personal cualificado de forma permanente.

Esto supone un gran riesgo para los laboratorios: los directores no disponen de gente cualificada y ven con tristeza cómo ellos mismos van quedando desfasados de lo que un día hicieron. La calidad de la investigación de sus grupos puede ir disminuyendo progresivamente.

8. La productividad científica no se ve recompensada en España. Sólo se evalúa desde el Ministerio el crecimiento curricular de los profesores funcionarios (profesores titulares y catedráticos). El resto de profesores españoles son injustamente olvidados, produzcan lo que produzcan, incluso si producen más o mejores resultados que algunos de los profesores titulares y catedráticos. Simplemente no se les pagará nada extra por ello. Y si producen poco, tampoco se les penalizará.

9. Falta de personal técnico o de apoyo. Lo normal es que el investigador haga todo lo que tiene que hacer él solo: pedir fondos, rellenar folios y folios cada año con solicitudes, justificaciones, inventarios, facturas; buscar bibliografía publicada, escribir artículos dominando los programas informáticos existentes para ello; hacer fotografías o dibujos explicativos para incorporar a las publicaciones (hay que ser casi un experto del Photoshop o programas similares); dirigir a los becarios predoctorales de su grupo de investigación; atender las cuestiones que vengan de su Facultad o centro de investigación…

En fin, poco tiempo le queda para investigar (pensar, discutir con otros, releer temas de contraste) con serenidad. El investigador español pierde mucho tiempo por no disponer de ayuda suficiente a nivel de secretaría fundamentalmente.

10. Un conjunto de diferentes razones como las líneas de investigación prioritarias cambiantes cada poco número de años; la baja consideracion social, laboral y económica del investigador; la injusticia curricular que normalmente ha desfavorecido a quienes eran originales, inteligentes y sabían hacer sin dar demasiada lata; las célebres y nuevas inhabilitaciones a priori, según las cuales no se permite solicitar dos proyectos a la vez como investigador principal, perdiéndose los dos sistemáticamente al solicitarlos incluso por error; y muchas otras razones me obligan a recordar a estos jóvenes investigadores que el científico en España difícilmente puede llegar a realizar una investigación seria, competetitiva y con utilidad.

Además se cronifica como un ser en minoría de edad, bajo salario, becario permanente, sin fijeza en el trabajo, a la caza constante de dinero para investigar, finalizando todo ello casi siempre en la génesis de un ser desanimado, con pérdida de autoestima, por no decir solitario, taciturno, cansado de la vida (de la profesional al menos).

Pero muchos siguen adelante: el científico no sólo investiga por vocación, o por gusto, o por obligación desde instancias superiores (aunque nadie le obliga, ciertamente), sino también y sobre todo si lleva años investigando, por voluntad cajaliana con el convencimiento de que, a pesar de los obstáculos que el sistema español de ciencia y tecnología le pueda poner, unidos a los creados por su propio lugar de trabajo, él tiene una misión en esta vida y, humildemente, tiene que llevarla a cabo.



Javier Sáez Castresana dirige la Unidad de Biología de Tumores Cerebrales en la Universidad de Navarra. Ha trabajado anteriormente en el Instituto Karolinska (1988-1990), la Universidad de Harvard (1990-1992), y el CSIC (1992-1997).

Categoría: Ciencia, Política

15 comentarios:

Bruno SAN dijo...

muy muy cierto.

Desgraciadamente soy nuevo miembro de este grupo. Termino la tesis ahora y no se seguir bailando por el mundo o volver a España... pero esta tan mal la cosa por alla que la única posibilidad es abandonar la ciencia... que triste.

Después de tantos años formándome como astrofisico, me veo obligado dejarlo si quiero volver a España...

Joan dijo...

Bruno, no vuelvas. Supongo que tendrás motivos para volver (familia, amigos, tierra natal...), pero no compensa. Verás que tu salario disminuye, pero encima los precios aumentan. No tendrás una vivienda digna (igual no tienes vivienda y punto) y no valorarán tu trabajo.

Tendrás que buscarte algún trabajo que no tenga relación con tus conocimientos y te arrepentirás toda tu vida.

Ven en vacaciones de navidad, pascua, verano, puentes, siempre que puedas, pero que sea a ver familiares y amigos y a pasarlo bien, porque a otra cosa acabarás por arrepentirte.

Y estés donde estés, buscate una novia (si no la tienes ya) que te ayude a sentirte mejor y menos solo ayí donde estés.

salu2

Señor A dijo...

Estoy con Joan, No solo por que sea cierto lo que dice, si no por un sentimiento de tristeza: si regresas serás uno más de los informáticos programadores de Cobol que llenan las oficinas y mal pagados.
Desde mi puesto de sistemas no escucho más que quejas de Químicos Físicos y Matemáticos con la única salida de trabajar como mulas por cuatro perras en algo que ni les va ni les viene.
Soy informático de carrera y no veo más que tristeza a mí alrededor de todos aquellos que nunca quisieron saber que era un servidor Exchange.
Bruno: no regreses, nada merece una vida.

refugiado dijo...

Yo no sé los demás, pero me siento un exiliado. Me he marchado, no porque me hayan obligado, pero visto el panorama no creo que pueda volver en condiciones si lo que me gusta es investigar. De todas formas vuestros comentarios, Joan y señor A, me han dado muchos ánimos.

Tall-Cute dijo...

El dinero para investigación, aunque lentamente, se va incrementando, el problemas futuro será probablemente que no cambiran las formas. No hay sitio para investigadores jovenes, solo para aquello que han exprimido sus mejores años fuera. Yo termino en unos meses el doctorado en la UPV y me voy a Alemania o UK con ganas y porque creo que es una obligación formarse bien en varios sitios. Pero se que si algun dia quiero venir lo tendre muy dificil y aun consiguiendolo, como bien has dicho, pasare el 50% de mi tiempo haciendo burocracia y contestado a funcionarios que me tratan como si estuviera quemando su tiempo y su dinero... mucho han de cambiar las cosas.

angelrls, El Lobo Rayado dijo...

Me habéis deprimido...

Bruno, no te reconozo, aunque haya ojeado tu blog... ¡y debería, que yo terminé la tesis hace año y pico en el IAC! Sí he reconocido a [/otros y otras/] en tus fotos.

Saludos a todos desde Australia.

angelrls, El Lobo Rayado dijo...

Me habéis deprimido...

Por cierto, Bruno, aunque haya ojeado tu blog no te localizo, y debería porque yo estuve en el IAC hasta el año pasado, leí la tesis a finales de 2006. Sí he reconocido a algunos y algunas en tus fotos...

Un saludo desde Sydney.

juandesant dijo...

¡Hola, Bruno y Ángel!

Pues yo tengo claro que lo de volver está difícil… y que no merece la pena si el puesto no te la merece. A mí me da la sensación de que después del post-doc, si vuelvo, será para volver a irme, y volver de nuevo…

Y me lo tomo con ilusión. Pero eso sí, quizá dentro de unos años ya no tenga edad para estar de aquí para allá… y tenga que buscar algo en la empresa privada.

Pero nunca me dará la sensación de que dejé la astrofísica: eso espero que siempre quede…

Miguel Ángel López Trujillo dijo...

Hola a todos:

Enhorabuena por publicar y difundir este texto. Dice bien claro que no hay, ni habrá en breve plazo, una carrera científica en España. Aviso a navegantes: en los próximos años un teleoperador seguirá cobrando más sueldo y tendrá más reconocimiento laboral que un científico.

Yo soy historiador. Doblemente apaleado: por científico y por ser de letras. Hace unos dos años escribí en mi blog El fracaso de la Historia

http://weblogs.madrimasd.org/historia/

mis 10 razones para no ser historiador ni estudiar historia

http://weblogs.madrimasd.org/historia/archive/2008/02/25/42437.aspx"

que tuvieron un gran éxito, visto la cantidad de polémica y comentarios que ha despertado desde entonces.

Os pediría que le echáseis un vistazo y que las divulgáseis igual que las 10 razones para que los investigadores españoles no vuelvan del extranjero. Ambas listas luchan en le mismo frente.

Ya va siendo hora de que denunciemos con voz alta como grandes profesionales terminan muertos de asco, como el sistema consiguió hacer conmigo.

¡Saludos y a luchar!

Miguel Ángel López Trujillo
http://www.googlehumano.com
http://www.lopeztrujillo.com/blog

MePidoPrimer dijo...

No he visto suficientemente clara otra razon asi que la expongo como la undecima: (11) El brutal caciquismo de la Universidad española, en la que rige aquello de "A los amigos hasta el culo, a los enemigos por el culo y al indiferente la legislación vigente"... Con eso es imposible hacer ciencia (ni nada serio).
Por otra parte, no estoy de acuerdo con tu menosprecio a la carrera docente: hacen falta ambas cosas, buenos investigadores y buenos docentes, lo que no siempre va unido.

Anónimo dijo...

Hola
Aqui un emigrante mas, novato en este blog.
El problema no es ni politico ni economico. Es un problema de raiz. Espana no cree en la investigacion. Ni siquiera cree en la educacion. Espana no cree en nada que no sea hacer caja, economica o de poder lo mas rapido posible. Creo que es una guerra perdida.
Alguien ha visto una pelicula de unos Jamaicanos que se hacen olimpicos de bobsleigh? Hay una escena en la que aparece el equipo entrenando en una baniera. Eso somos los investigadores espanioles, jamaicanos en olimpiadas de invierno.
No le deis mas vueltas. Es como cualquier otro campo en la vida. Siempre hay que elegir. No se puede tener todo. O se investiga o se vive en Espana, no le deis mas vueltas. Sol, alegria, cachondeo y pelotazos por doquier, o carrera de investigacion.
Mi eleccion esta hecha
Saludos
Jacobo

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Me gusta mucho leer este tipo de post porque son muy educativos y ademas hablan de mucha historia.

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Después de tantos años formándome como astrofisico, me veo obligado dejarlo si quiero volver a España.
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jajaja perdon pero tus razones me hicieron un poco de gracias, pero tienes toda la razon