Ciencia para impacientes

martes, abril 25, 2006

El fraude en el sistema de publicaciones científicas

El último caso de fraude científico descubierto, el del biólogo coreano Hwang, ha generado gran revuelo entre la opinión pública. No se entiende como la mentira puede formar parte de un mundo tan aparentemente respetable como el científico y son varias las voces que han cuestionado la validez de un sistema de publicación que no es capaz de detectar este tipo de engaños. También se ha puesto de manifiesto que en general existe un gran desconocimiento sobre el funcionamiento de la ciencia y la manera en que ésta avanza. Por lo tanto, antes de entrar en juicios de valor, deberemos conocer con algo más de detalle el sistema que durante trescientos años ha servido como soporte de los nuevos conocimientos: el sistema de publicaciones científicas.

Cuando un grupo de científicos estima que tiene un resultado reseñable, escribe un informe para que sea publicado en una de las miles de revistas científicas que existen. El editor de esta publicación, para dar el resultado como válido y por tanto publicable, lo enfrenta a la revisión por pares. En ésta, dos científicos, que trabajan en el mismo campo y por tanto tienen un alto grado de conocimiento del tema, revisan el trabajo y determinan si es válido para ser publicado. Un dato importante es que los autores desconocen la identidad de quien les va a evaluar y viceversa para eliminar los posibles tratos de favor. Pero, ¿qué se le pide a un resultado científico para ser publicado? Que sea nuevo, relevante y científico. O lo que es lo mismo, que no haya sido publicado nada semejante anteriormente, que los revisores encuentren el trabajo interesante para la rama de estudio en cuestión y que la investigación se haya realizado con los procedimientos que se consideran dentro del método científico. Así, los pares no repiten la investigación. Tan sólo se aseguran de que sea verosímil, esté bien razonada, sea acorde con el conocimiento disponible y pueda ser fructífera para otros científicos.

Según lo explicado y al no comprobarse la reproducibilidad de los resultados antes de su publicación, un científico que se inventase los datos podría pasar este control fácilmente si los enmascarase dentro de un procedimiento que se considerase verosímil y científico. Así es pero este hecho no debe llevar a la alarma. Hay que comprender que el proceso científico no finaliza con la publicación, hecho que sólo representa un punto y seguido. Al publicarse los resultados, estos quedarán libres y serán leídos por la comunidad científica. Sí son interesantes, lo que se les presupone ya que han pasado la revisión por pares, es muy posible que sirvan de base a nuevos estudios de otros grupos científicos. Estos, como primer paso, tratarán de repetir los resultados obtenidos en la publicación y así, el posible fraude quedará al descubierto. Por tanto, toda la comunidad científica actúa como verdadera controladora del proceso y es tremendamente dura ya que el prestigio de todo el grupo está en juego.

Cualquier sistema colectivo creado por el hombre es susceptible de ser corrompido por el engaño, conducta que parece en mayor o menor medida inherente al ser humano. Por tanto es fundamental un sistema controlador. El que posee la comunidad científica, que ha puesto al descubierto los casos de fraude conocidos y lleva tres siglos demostrando su utilidad, parece que goza de buena salud pero no se debe bajar la guardia; el error siempre acecha.

David Sucunza

Categoría: Ciencia

1 comentarios:

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