Ciencia para impacientes

martes, abril 03, 2007

La visita del padre de Gaia o el que avisa no es traidor

La semana pasada el científico inglés James Lovelock estuvo por España presentando su libro “La venganza de La Tierra” y concedió varias entrevistas a diversos medios de comunicación. En ellas ha dejado una curiosa estampa, la de un amable y risueño anciano de 88 años que disfruta tanto de la vida que ni siquiera pierde el humor mientras nos pronostica un futuro desolador. Ahí va su advertencia: si no nos apresurarnos en tomar medidas para mitigar los efectos del imparable calentamiento global, toda nuestra civilización puede acabar convertida en una “horda corrupta liderada por brutales señores de la guerra”.

James Lovelock no es muy conocido en España y por eso el titulo original “The Revenge of Gaia”, que hace referencia a su teoría más importante, se ha convertido en “La venganza de La Tierra”. Sin embargo, es un prestigioso (y polémico) científico e inventor que, a lo largo de casi 50 años de carrera, ha realizado importantes contribuciones en áreas bien dispares de la ciencia. Entre ellas destacan dos; el desarrollo del ECD (detector de captura de electrones), instrumento extremadamente sensible a los CFCs (clorofluorocarbonos) que tuvo un papel clave para detectar la presencia de estos compuestos en la atmósfera y determinar su importancia en la formación del agujero en la capa de ozono, y la controvertida Teoría Gaia, según la cual toda la vida del planeta actúa como un único organismo capaz de autorregularse y mantener su entorno habitable.

En el que es su último libro hasta la fecha, Lovelock toma como partida las estimaciones realizadas por el IPCC (Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático), un aumento de las temperaturas de entre 3 y 5°C para el final del presente siglo, y calcula sus posibles consecuencias: el aumento del nivel del mar hasta inundar gran parte de las zonas más habitadas de La Tierra, la transformación de las grandes masas forestales de los trópicos en desiertos y estepas y la muerte de algas en los océanos, lo que mermará su importante efecto regulador sobre la climatología.

De suceder esta serie de desastres medioambientales, el ser humano no podrá escapar de su impacto. Según Lovelock, sufriremos migraciones, hambre, guerras y toda nuestra civilización estará en grave peligro. Tanto es así, que el científico británico no descarta que la población mundial se vea reducida a la décima parte y tenga que vivir recluida en las regiones árticas.

A pesar de que el tono catastrofista de Lovelock y su defensa de la energía nuclear como principal solución para paliar el problema del cambio climático hicieron que la aparición de “The Revenge of Gaia” suscitara una gran polémica en Gran Bretaña, es muy probable que el libro sea rápidamente olvidado en nuestro país. Quizá sea mejor así ya que sus negros vaticinios pueden llevar al desánimo y aceptar un destino que en realidad todavía debe ser escrito. La lucha contra el calentamiento global acaba de comenzar y estamos a tiempo de tomar medidas que lo mantengan en niveles razonables. Nuestro modelo energético basado en los combustibles fósiles debería ser el primer punto a revisar.


David Sucunza

Categoría: Ciencia, Noticias

4 comentarios:

Han Solo dijo...

No le faltará razón al Sr. Amorcandado. El calentamiento es un hecho. Pero ahí van otros puntos de vista publicados en ELMUNDO, S.O.S. Cambio Climático

Nemo dijo...

Muy oportuna la entrada, David. Me parece fascinante todo lo que implique divulgar la teoría de Gaia y el pensamiento de su autor. Del texto deduzco que Lovelock te parece demasiado pesimista en sus conclusiones. Al fin y al cabo, para eso sirve la ciencia: para prever lo que pasará, a partir del conocimiento de lo que efectivamente pasa. Y si se mantienen las condiciones y la tendencia actuales, el pronóstico de Lovelock acabará siendo correcto: nos aguarda un ecocidio. El cálculo resulta impecable, y no hay nada que objetar. Ojalá tengas razón en lo de que aún estamos a tiempo de evitar semejante panorama, que es otra cuestión. En tal caso, la advertencia de Lovelock no habría sido en vano. Y la ciencia, con su capacidad de describir cómo se comporta el "sistema tierra", habría prestado un gran servicio a la Humanidad. Como decía Perich: "Un optimista es el que cree que todo tiene arreglo. Un pesimista es el que piensa lo mismo, pero sabe que nadie va a intentarlo". Si el pensamiento de Lovelock resulta tan fúnebre, es porque toda su experiencia vital (bien larga) le ha conducido a la segunda conclusión. No me extraña; el optimismo requiere grandes dosis de fe.

Teresa dijo...

Es indudable que la catastrofe a la que nos acercamos no ha hecho más que empezar, y que el pesimismo de Lovelock tiene base suficiente donde sostenerse, lo que no entiendo es el apoyo que le dá a la energia nuclear dejando de lado una energia limpia y eficiente como la solar.

Frank Danley dijo...

Mientras tanto, Voreno llora stake el cuerpo sin vida de su esposa Niobe, que se ha suicidado después de que Voreno descubriera que Lucio no es su nieto, sino el hijo que tuvo con el marido de su hermana. Voreno no puede contenerse y maldice a sus hijos condenándolos al averno, mientras, en las calles, todos los ciudadanos comunican la muerte de César. A las afueras de Roma, Pullo se casa con Eire


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