Ciencia para impacientes

jueves, mayo 25, 2006

Computación cuántica

Ayer se conoció el nombre del nuevo galardonado con el premio Príncipe de Asturias de Investigación. El premio recayó este año en el español Ignacio Cirac, que dirige el Instituto Max Planck de Óptica Cúantica en Garching. Además de ciertos detalles significativos, como ser el científico más joven en recibir este galardón o que su candidatura estuviera avalada por seis premios Nóbel, resulta interesante el hecho de que se haya premiado un estudio básico, donde la aplicación técnica (aunque posible y muy útil) es aún muy lejana.

Los ordenadores actuales, basados en chips de silicio, han ido aumentado su capacidad a lo largo de los años de forma constante. Se ha reducido su tamaño a la vez que se mejoraban sus prestaciones, su velocidad, su potencia. Sin embargo, esta evolución tiene un límite físico, pronosticado por la Ley de Moore: la progresiva disminución en los componentes de un ordenador llegarán pronto (2010?) a una barrera imposible de franquear con la tecnología actual. A medida que se reduce el tamaño de los chips de silicio y una vez que se alcanza cierto valor, los efectos cuánticos empiezan a tomar importancia. En el reino de la mecánica cuántica no se aplican las mismas leyes que en el mundo macroscópico en que vivimos. Para solucionar este problema, un buen número de grupos de investigación en todo el mundo (y todas las empresas de microprocesadores) buscan ya la manera de permitir que el progreso no se detenga. Las dos posibilidades más en boga son la nanotecnología y computación cuántica. Esta última se caracteriza no por propiedades concretas, sino por probabilidades. El uso de fotones para almacenar y transmitir información no sólo acarreará un menor tamaño y velocidad, más allá de la ley de Moore, sino que permitirá una mayor seguridad en las transmisiones y, lo que es tal vez más importante, permitirá afrontar una serie de problemas irresolubles para los ordenadores “clásicos”. Sin embargo, el desarrollo tecnológico aún esta lejano. Hasta dentro de varias décadas no estará disponible ningún ordenador cuántico capaz de competir con los actuales. Aún así, la investigación básica está de enhorabuena: no siempre se premia al que tuvo la idea. Felicidades, Ignacio.

Diego Sampedro

Categoría: Física

1 comentarios:

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